Irán interrumpe las negociaciones con EE.UU. tras las amenazas de Trump
El presidente estadounidense exigió a Irán que frene sus aliados en Líbano, en referencia a Hizbulá, y amenazó con represalias militares si no lo hace
La negociación entre Irán y Estados Unidos en Suiza arrancó este domingo bajo presión y terminó convertida en un nuevo episodio de amenazas y retórica incendiaria. A última hora de la tarde la delegación de la República Islámica “abandonó el lugar de las negociaciones”, según la agencia de noticias IRNA. El medio oficial del Gobierno iraní explicó que la decisión respondía a la última ofensiva verbal del presidente estadounidense, Donald Trump.
De acuerdo con IRNA la delegación interrumpió las conversaciones con EE.UU. que se realizaban con mediación de Catar y Pakistán y abandonaron la sede de negociaciones tras una reunión con el intermediario catarí.
El mandatario republicano exigió este domingo a Irán que frene sus aliados en Líbano —en referencia a Hizbulá— y amenazó con represalias militares si no lo hace. “Si no lo hacen, volveremos a atacar a Irán con mucha fuerza, igual que la semana pasada, ¡pero aún más!”, advirtió Trump en su red Truth Social, reactivando el pulso con Teherán en plena mesa de negociación.
En una entrevista con Fox News fue un pasó más allá y advirtió de las consecuencias de un eventual cierre del estrecho de Ormuz. “Ya no tendrían país e incluso ni siquiera podrían regresar al suyo”, afirmó.
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El presidente del Parlamento iraní y jefe del equipo negociador, Mohamad Baqer Qalibaf, respondió poco después a las palabras de Trump con un contundente aviso: Teherán no se deja intimidar.
En un mensaje publicado en la red social X, Qalibaf restó importancia a la presión estadounidense y lanzó una reflexión cargada de ironía política: “¿No se dan cuenta de que, si sus amenazas hubieran dado resultado, no habrían llegado a la situación de desesperación en la que se encuentran hoy?”. Acto seguido, cerró la puerta a cualquier lectura de debilidad iraní: “No damos importancia a las amenazas de los estadounidenses”, afirmó con contundencia.
El dirigente iraní elevó el tono aún más al advertir a Washington que mida sus palabras en un momento especialmente delicado del proceso diplomático: “Será mejor que cuiden sus declaraciones”, dijo, antes de subrayar que las fuerzas armadas del país están listas para actuar si fuera necesario. “Por mucho que hablen, somos nosotros quienes actuamos”, concluyó.
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“Grandes avances”
Horas antes, cuando las negociaciones apenas habían echado a andar en Bürgenstock, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, habló de “grandes avances” y abrió la puerta a un cambio de rumbo en una relación marcada durante décadas por la desconfianza.
"Ya hemos logrado grandes avances en las últimas horas y espero que consigamos progresos adicionales en el tiempo previsto para las conversaciones", afirmó Vance, que lidera la delegación norteamericana, durante una comparecencia junto a los mediadores: el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y el jefe del Gobierno catarí, Mohamed bin Abdulrahmán.
El vicepresidente rebajó, no obstante, las expectativas sobre una solución inmediata y definió la cita como el inicio de una "negociación técnica" que "no resolverá todas las discrepancias, pero nos permitirá sentarnos juntos, en realidad por primera vez en la historia, para determinar qué es lo más importante para las partes".
Según Vance, el objetivo marcado por Donald Trump con Irán va mucho más allá de un simple alto el fuego. La intención de Washington es "pasar página y transformar nuestra relación con el pueblo iraní", siempre que Teherán esté dispuesto a modificar su estrategia regional.
"Se trata de tender una mano abierta que diga a los iraníes que si sus dirigentes están dispuestos a dejar de ser un factor de inestabilidad regional y a renunciar a largo plazo a sus aspiraciones de obtener armas nucleares, entonces Estados Unidos está decidido a transformar de forma fundamental su relación con ese país", sostuvo.