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La seducción de Saioa

Es el monte más alto del Valle de Baztan y aunque sólo tiene 1.419 metros de altura todos los años, y más en invierno, se dan casos de extravío de montañeros. El mes pasado, en 10 días se registraron dos rescates.

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SU proximidad a Pamplona desde Belate o Artesiaga y la duración de la nieve hasta entrada la primavera le hacen muy atractivo para quienes gustan del esquí o de las travesías con raquetas, pero su encanto es engañoso y temporada tras temporada registra casos de pérdidas en las que la única solución es recurrir a los servicios de rescate. Sus riesgos más considerables son la niebla y el viento que la extiende por todo el monte en cuestión de segundos.

"Sólo son 1.419 metros, pero es más monte que la altura que tiene", explica Javier Zarbo Ibarrola, uno de los más avezados montañeros de la comarca que nunca se cansa de advertir que para subir al Saioa es imprescindible adoptar todas las precauciones posibles, y más. Hace un mes, los días 2 y 15 de febrero, dos esquiadores perdidos tuvieron que ser rescatados.

Y no sólo los montañeros, porque todavía se recuerda el accidente sufrido por la avioneta Vodochody Delfín, el 14 de julio de 1999, en el que fallecieron sus dos ocupantes, los dos pilotos y de nacionalidad francesa y ucraniana. Las nubes y la niebla (varios testigos declararon haber visto el aparato entre la bruma) le impidieron llegar al aeropuerto de Pamplona, y los pilotos dejaron sus vidas en el hayedo, con sus cuerpos en tierra y los paracaídas colgados de las ramas entre el Saioa y Zuriain.

Ni siquiera los naturales del país, expertos montañeros y pastores que conocen el monte Saioa se aventuran a ascender a su cima con niebla o con riesgo de que surja, porque, inesperadamente y en segundos, les rodea y se encuentran sin visibilidad alguna. "Es un monte precioso y muy accesible, pero con el problema de que carece de referencias; al echárseles la niebla, son muchos los que bajan y buscan la carretera, pero igual les ocurre que sin darse cuenta la han superado y dejado atrás, y entonces el riesgo es máximo", comenta Ibarrola.

Un grupo de montañeros beratarras refieren como, hace ya unos 20 años, se vieron rodeados por la niebla y obligados poco menos que a descender arrastrándose por el suelo, temerosos de que cualquier mal paso los llevara a algún precipicio. Todavía hoy lo recuerdan como "una de las peores experiencias de su vida" en la montaña, y al llegar al restaurante de Irurita en el que tenían previsto comer, los suspiros de alivio fueron generalizados.

La estadística refleja con detalle pérdidas de montañeros en el Saioa. En diciembre de 2008 los servicios de emergencia tuvieron que intervenir tres veces, y en 2009 y en distintas épocas se dieron incidentes. "Los rescates en Saioa son un clásico del invierno, fundamentalmente por la difícil orientación con niebla, porque es la mejor opción para una escapada de esquí de travesía cerca de Pamplona y acude mucha gente; y la tercera y quizás la más importante es que la gente no se queda en casa o jugando al mus cuando el tiempo está de que no".