murieta. La mortandad de cangrejos que se está produciendo en el río Ega se extendía ayer ya desde Legaria hasta Igúzquiza. Un total de más de 7 kilómetros en los que se pueden ver miles de cangrejos de señal muertos boca arriba junto a las orillas del río.
Los agentes del área de Medio Ambiente de Policía Foral investigan las causas y ayer por la mañana tomaron muestras del agua, se llevaron algunos cangrejos y estuvieron visitando algunas empresas de la zona para buscar el origen del posible vertido que hubiera podido provocar la mortandad.
Mientras tanto, entre los pescadores se ha instalado el pesimismo y es que en este momento los cangrejos están en plena fase de reproducción, tal y como explica el guarda de la Asociación de Pescadores, Ion Lage. "Es un momento crítico y de hecho se puede ver entre las hembras muertas cómo tienen los huevos. Hemos llegado a contar hasta 130 huevos en una cangreja", indicó.
Por zonas, la mortandad es prácticamente total desde Legaria hasta el molino de Labeaga. "Allí hay ya alguno vivo pero están tambaleantes. Es a partir de Igúzquiza cuando ya no hay cangrejos muertos", indica el guarda que explica que los crustáceos murieron entre el miércoles y el jueves. "Desprenden mucho olor cuando empiezan a descomponerse y es un proceso muy rápido por lo que estos han muerto hace poco".
La situación que presenta ahora el río recuerda a muchos a un momento anterior, hace 40 años cuando se extinguió el cangrejo autóctono, tal y como recordó ayer a pie de río el vecino de Murieta y pescador, Alfonso Lana. "Esto pasó con el cangrejo autóctono, empezaron a aparecer muertos en las orillas. Esto es un desastre".
No obstante la pesca de cangrejo en esa zona, que se cerró el pasado día 30, ha sido muy escasa este año a pesar de que en otras temporadas es un área con muchos ejemplares, según explica el presidente de la Asociación de Pesca, Jesús Vicente. Así, en ocasiones incluso se recomendó a los pescadores que fueran a otras zonas. "Mientras aquí se cogían dos o tres cangrejos, en otros sitios eran 50 o 60. Este año ha habido muchísimo pero no aquí y cuando veíamos a algún pescador les decíamos que se moviera, ya que aquí no iba a pescar. No sabíamos las causas y ahora aparecen todos estos muertos. Seguimos sin saber el motivo, eso lo tendrá que decir la Policía, pero ya vemos que algo está ocurriendo", indicó Lage.
Se da la paradoja de que este año el Gobierno de Navarra abrió la pesca de cangrejo sin cupos ni tamaños, enmarcado en un plan de recuperación del cangrejo autóctono. Sin embargo, los pescadores no creen que ese plan se pueda llevar a cabo a pesar de que ahora hayan muerto miles en el Ega. "El cangrejo de señal transmite una bacteria que mata al autóctono y aunque ahora hayan muerto miles aquí, sigue habiendo muchos en este mismo río en otros puntos y también en los afluentes, por eso la recuperación del autóctono es muy complicada", indican.