elizondo - Desde hace unos años, el primero de los cohetes que se lanzan para anunciar el comienzo de los Santiagos, las fiestas patronales de Elizondo, tiene un nombre que responde al txiki, niña o niño, que gana el concurso infantil de pintura que la Justicia (alcalde jurado y kargodunak) organizan al efecto. En esta ocasión, el chupinazo se llamará Ekiñe, que ganó con una obra colorista que explica lo que son las fiestas desde su punto de vista: kilikis que corren persiguiendo a la chiquillería, niños y niñas jugando, fuegos artificiales, el típico pañuelo a cuadros de los festejos rurales y un detalle que refleja como ningún otro su personalidad, amistosa, abierta y solidaria: un montón de corazones repartidos por todo el dibujo.

El caso es que Ekiñe dice que “me gusta más escribir que pintar”, pero su pintura resulta muy expresiva y desprende una imagen de alegría y de fiesta que era de lo que se trataba y ella ha plasmado a la perfección. Además, toca la trikitixa con su amiga Leire y forman un grupo que se llama Mendaur, como el monte que domina el Bidasoa medio, enseñadas por su profesora Oihana, de Ituren.

Nacida el 31 de marzo de 2006, Ekiñe es hija de Luis Javier y de Isabel (Isa), y tiene otra hermana, Oihana, de 8 años, dos menos que ella. Era estudiante de 4º curso de Primaria, que ha superado con creces, por lo que el curso próximo acometerá 5º y será después cuando le faltará un año para matricularse en el Instituto de Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) de Lekaroz, lo que de momento ”no sé si me apetece mucho”, dice, porque teme tener que separarse de algunos de sus actuales compañeros y compañeras de aula, aunque se tranquiliza al informarle de que ellos también cambiarán de centro con ella.

Ekiñe, que es una niña preciosa con una sonrisa abierta e inocente, es también una chiquita espontánea y poseedora de unos valores humanos y una forma de pensar admirables que a su edad llaman poderosamente la atención. Por ejemplo, su familia es una de las que desde hace años acoge a algunos de los txikis que desde los campamentos de Tinduf llegan a Baztan y Malerreka a disfrutar de un verano en paz y en unas condiciones de vida y de unas atenciones, incluidas las revisiones médicas, de las que carecen en su tierra de refugiados, y Ekiñe les ofrece y demuestra toda su amistad y su cariño.

Este año han acogido a Hawla, una chiquita que se encuentra feliz con la familia Laurnagarai Ros, y que en su tiempo de acogida, en lo que cabe, podrá olvidar la injusta situación que vive su pueblo sojuzgado y expulsado de su patria. Y también abrir un grifo y asombrarse de que al instante brote el agua o de pulsar un interruptor y se encienda la luz.

estudios Ekiñe, la “niña del chupinazo”, se considera “bastante buena estudiante” y explica que el 4º curso que ha aprobado ha sido “estupendo” y que lo ha sacado con “buenas notas”, lo que le posibilita disfrutar de un verano de cuadrilla, de juegos y de alegría. Aunque, curiosamente, cuenta que “las vacaciones se me hacen un poco largas” y lo justifica explicando que “es que estoy deseando volver a la ikastola para encontrarme con todos mis compañeros y compañeras”. De un modo llamativo, Ekiñe siente y expresa un cariño casi reverencial para sus profesores a los que confiesa que “les quiero mucho a todos, igual que ellos a nosotros, y todos se portan y nos tratan muy bien”.

vacaciones La “niña del chupinazo” pasa sus vacaciones entre la piscina (“sé nadar desde hace tres o cuatro años”, comenta), y, como no podía ser de otra forma, con su cuadrilla de amigos y amigas, juegan en la calle y en las plazas, por ejemplo en su barrio de Baztanberri.

Allí, además de otros juegos, Ekiñe comenta que se divierten con el clásico de “polis y cacos”, el acostumbrado en el que un grupo se esconde y el otro tiene que buscarlos. Lo que cuando críos llamábamos pote-pote o aquel otro juego de “¡tres navíos en el mar..” a lo que se respondía “... y otros tres en busca van”.

y fiestas Ekiñe no ha pensado todavía en lo que dirá inmediatamente antes de prender la mecha del chupinazo, aunque sí tiene muy claro que desde luego gritará ¡Gora Elizondo!, y hasta mañana ya se le ocurrirá algo más y si no, pues suficiente. Por ahora, confiesa que “estoy un poco nerviosa, pero siento una ilusión y una emoción muy grande por empezar las fiestas para que la gente sea feliz”.

No habrá problema, ya que junto a ella estarán vigilantes y para aleccionarla sobre lo que tiene que hacer los artilleros elizondarras, Mayi Juanikotena y Javier Gómez, que se lo indicarán al detalle. Y también lógicamente estarán sus padres y su hermana Oihana y otros familiares, además de su cuadrilla, aunque en su sencillez infantil le quita importancia al “honor” que supone abrir las fiestas al pueblo.

Estos días los dedicará a bailar y jugar, a correr perseguida por los kilikis que dice “me gustan mucho y me hacen reír”. A su edad, sus amigas y amigos no visten todavía un blusón que identifique a su cuadrilla como otras, pero Ekiñe se queda pensándolo y afirma que “se lo voy a comentar y ya veremos”. De momento, su imaginación y la bondad que demuestra tendrán su premio al mediodía.