- La mirada de Sara Luqui tiene dibujada una sonrisa. A pesar de llevar mascarilla, sus ojos transmiten ilusión, sensibilidad y amor por su trabajo: la atención a personas con daño neurológico, la neurorehabilitación y la reeducación.

Desde que finalizara sus estudios en pedagogía en la Universidad de Navarra hace más de 20 años, Sara siempre ha sentido la necesidad de ayudar a las personas con algún problema cognitivo o funcional y “contribuir a hacerles la vida más fácil”. Gracias a este entusiasmo, sumado a la oportunidad que le brindó un proyecto de la Fundación Aspace para seguir formándose en Budapest en el Método Petö en la Semmelweis University, Sara encontró el camino de su vocación.

A lo largo de su trayectoria profesional, esta pedagoga ha estado empleando este sistema de rehabilitación en diferentes centros navarros de atención a personas discapacitadas hasta abrir su propio local hace ocho años y mudarse a un local más amplio y con mayor estructura hace más de un año en la calle Monasterio de Irache, 54, en Pamplona. En él, atiende y proporciona bienestar al paciente, además de ofrecer a la familia pautas o apoyo emocional; desde cómo comunicarse con el enfermo hasta la forma de adecuar la vivienda. “Porque el día a día de las familias no suele ser fácil”, indica Luqui.

En la actualidad, el centro que lleva su nombre, Sara Luqui, desarrolla el Método Petö, cuyas terapias están basadas en la educación y reeducación, “de manera integral, intensiva y activa, con un enfoque multidimensional sustentado en el principio de la plasticidad neuronal”. El tratamiento personalizado e individualizado se centra en la persona “como un todo” y contempla a esta como participante activo de la sociedad en la que vive y se desarrolla.

En el centro se ofrece al afectado un programa terapéutico individualizado y adaptado a sus características, capacidades y necesidades, que puede realizarse de manera individual o en grupo. Asimismo, está dirigido a niños y adultos, independientemente de la edad, que padezcan enfermedades como el ictus, parkinson, esclerosis múltiple, fibromialgia, ELA, alzheimer, trastornos motores, daño cerebral adquirido, parálisis cerebral infantil, enfermedades raras, entre otras. “Lo más gratificante es ver cómo evolucionan en el tiempo y cómo superan sus dificultades”.

El principal valor de este centro de neurorrehabilitación es normalizar cada enfermedad y tratar a cada paciente como un ser único. “Cuando están en el centro se sienten cómodos, tal y como son. Se sienten aceptados. Un estado que en muchas ocasiones desaparece al salir de aquí porque la sociedad todavía tiene que dar un paso muy importante en cuanto a inclusividad y normalización de las enfermedades”.

Con el Método Petö, Sara y su equipo enseñan a recuperar las funciones afectadas por la enfermedad a través de una intención rítmica, con la participación activa del propio paciente en su proceso de recuperación. Y es que el principal objetivo que persigue “el método es el desarrollo de la personalidad como un todo. El programa de neurorrehabilitación va dirigido a la persona y no a la función concreta”, explica Luqui. De esta manera, se crea un vínculo muy especial entre las pedagogas y el paciente “aumentando, así, la motivación de éste”.

La sensibilidad, la energía y la positividad que transmiten en cada sesión las terapéutas es clave para la recuperación física y emocional. “Nosotros no curamos la enfermedad, pero ayudamos a que avance de forma más lenta”. Al respecto, Sara Luqui se siente satisfecha de los logros alcanzados, sobre todo cuando muchos de los pacientes que han conseguido sus objetivos siguen precisando de sus sesiones de terapia, porque “para ellos somos parte de su familia; les ayudamos a sentirse mejor y aceptarse tal y como son”.

Alcanzar al máximo el desarrollo funcional de la persona afectada, así como prevenir posibles factores que puedan conllevar un empeoramiento, es el principal objetivo del centro de neurorrehabilitación que dirige.

Prevención, terapia y reeducación son elementos imprescindibles para lograr el éxito en la recuperación, no solo en pacientes con un trastorno físico o sensorial, sino también en personas de avanzada edad. Por ello, también se imparten en el centro Talleres de Envejecimiento Activo, para ayudar a la prevención de enfermedades neurológicas y motoras. “No solo somos facilitadores de recursos para mejorar las habilidades sensoriales, como los juegos de memoria o de psicomotricidad, sino también aportamos un espacio para el acompañamiento y la socialización”.

“La persona es mucho más que su enfermedad; nuestro método tiene un enfoque que aborda todas las dimensiones”

Pedagoga y especialista en Método Petö