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Una vida ligada al trabajo comunitario

Xabi Ramírez de Alda, de Altsasu, es una de esas personas que se implican. Tras una etapa al frente del club de baloncesto vuelve al ciclismo.

Una vida ligada al trabajo comunitarioN.M.

Al igual que en otros muchos pueblos, el tejido social y deportivo de Altsasu no existiría sin la implicación de personas que colaboran de forma altruista en múltiples iniciativas, otra forma de hacer auzolan. Es el caso de Xabi Ramírez de Alda Galarza, altsasuarra de 49 años, cuya vida ha estado siempre ligada al trabajo comunitario, sobre todo desde el ámbito del deporte. Tras seis años al frente de Altsasuko Saskibaloi Kluba-Club de Baloncesto Alsasua, el pasado octubre le cogió el relevo en la presidencia Aritz Arbizu Aristizabal. Así, no estaba en primera línea en la presentación de los equipos de esta temporada hace unos días en el polideportivo Zelandi. Pero tuvo que bajar a la cancha en un homenaje sorpresa que le brindó el club.

Estoy para todo lo que necesiten, si hace falta estar en una mesa o realizar arbitraje por ejemplo, ahí estaré, pero se ha cerrado una etapa”, observa. Llegó al club de baloncesto a través de sus hijos, Javier y Oier, que comenzaron a practicar este deporte de niños. Persona activa y comprometida, desde el principio asumió responsabilidades y pronto acabó situándose en primera línea de la entidad. “El cargo se renueva cada año pero creo que una persona referente tiene que estar más tiempo. Planteé que quería seguir más tiempo, pero fueron pasando los años y no se encontraba a nadie para el relevo. Irme me costó más de lo que pensaba”, observa.

Esta continuidad aportó estabilidad al club, un periodo marcado por el trabajo constante, la organización de entrenamientos y competiciones, la búsqueda de recursos y, sobre todo, la formación deportiva y personal de decenas de niños y niñas de Altsasu y la zona. “El deporte transmite unos valores como trabajar en equipo, una disciplina y unos compromisos, respetar al rival, a los compañeros, entrenadores y árbitros. Son unos valores que en muchos casos he visto que se llevan a la calle”, observa.

En este cambio de etapa también muestra su agradecimiento a todas las personas que han pasado durante estos años por la junta. “Somos gente que estamos para echar una mano y colaborar, cada uno en la medida de sus posibilidades. Para que funcione somos necesarios todos y todas”, incide. Pero sobre todo quiere agradecer a su familia, en especial a su mujer, su apoyo. “Había muchos viernes y sábados que me pegaba en el polideportivo muchísimas horas. A veces te echan un poquito la bronca pero me han apoyado. Con los críos era diferente, porque ellos también estaban en el club pero la mujer no y ha aguantado todos estos años”, incide.

Su paso por el club le ha dado muchas satisfacciones y algún desencuentro. “Me voy orgulloso sobre todo por el equipo de chicas. Se llevaba tiempo intentando y cuando entré fue lo primero que pensé que había que tirar para adelante. Estoy orgullosísimo porque el deporte femenino cuesta. Había unas chicas que venían empujado fuerte y hacía falta el impulso de la junta”, recuerda. Asimismo, le tocó un cambio en la dinámica del club después de varias décadas con Enrique Vilas de coordinador. “Ha habido un cambio generacional”, apunta.

El club le rindió un pequeño homenaje en la presentación de la temporada.

También le tocó lidiar con la pandemia. “Pasamos años muy malos, sobre todo económicamente, con equipos a punto de desaparecer”, recuerda. Ahora la estructura del club se ha apuntalado, con un buen número de patrocinadores a quienes agradece su apoyo.

Si bien el número de jugadores y jugadoras de las escuelas, sobre todo por el auge el fútbol femenino, ha descendido, en el caso de los equipos del club, dos sénior y dos júnior masculinos y femeninos, ha aumentado. Al respecto, destaca que durante su etapa se introdujo la separación desde txikis por sexo. “Es una pena pero las niñas cuando juegan con los niños se sienten desplazadas. Creo que ha sido positivo. Se ha notado en que las chicas siguen, cuando antes se perdían”. Asimismo, señala la importancia de que tengan de referencia dos equipos femeninos. Aunque los resultados deportivos no son el objetivo, “andan muy bien”, señala. “Hay cosas para mejorar, por supuesto, pero me voy supercontento y muy agradecido. No esperaba el detalle que tuvieron”.

Nueva etapa y otras prioridades

Uno sus hijos, Oier, continúa en el basket pero el otro se pasó al ciclismo. Así, Xabi ha vuelto a su gran pasión y ha entrado en la junta del CC Burunda. “De niño corría con las escuelas. Durante muchos años también estuve echando una mano como juez. Ahora me he sacado el título de director y llevo las escuelas”, al tiempo que señala que este deporte marcó su forma de entender el esfuerzo, la constancia y el compañerismo. De otra manera, también colabora en otras actividades como carreras pedestres. Asimismo, fue porteador de los gigantes de Altsasu.

“Para hacer las cosas bien hace falta tiempo y no me daba la vida. Ahora quiero dedicarme más a la familia y al trabajo, que cada vez exige más. En el ciclismo haré lo que pueda, hasta que el cuerpo aguante. Me está costando seguir a los txikis, cada día van más rápido y yo ganando peso”, cuenta.