El Voluntariado Urbano rehabilita un jardín dedicado a San Sebastián en Tafalla
El espacio, recuperado durante 2025 con materiales reciclados, será presentado este sábado a la ciudadanía
El grupo Voluntariado Urbano / Hiriko Bolondresak de Tafalla presentará este sábado de forma oficial a la ciudadanía uno de sus últimos trabajos de recuperación urbana: un jardín que hasta hace poco se encontraba en estado de abandono y que ha sido rehabilitado a lo largo del año 2025 mediante un proceso artesanal, colectivo y basado casi en su totalidad en la reutilización de materiales. El espacio recuperado, ubicado en la calle Peralta, cercano al Parque del Conde, gira en torno a una gran piedra con una inscripción dedicada a San Sebastián, patrón de Tafalla, un elemento cargado de simbolismo e historia local.
La intervención ha incluido, además, la colocación de alrededor de 450 baldosas, dos jardineras decorativas, el escudo de Tafalla, maderos que delimitan el recinto y césped artificial, en una actuación que combina recuperación patrimonial, sostenibilidad y mejora del entorno urbano. “De un rincón que estaba prácticamente abandonado, lo hemos recuperado”, resume Agustín Guillén, uno de los voluntarios del grupo, quien detalla que las baldosas proceden del antiguo matadero y datan aproximadamente de 1937. Aunque originalmente eran de interior, han sido tratadas con un barniz especial para garantizar su durabilidad en el exterior. Una de ellas se ha colocado deliberadamente del revés para identificar la autoría original.
La piedra central del jardín fue realizada en 1980 por los hermanos Sebastián y Vicente Aguilar, cuando todavía operaban como Artesanía Tafalla. Según las investigaciones realizadas por el propio grupo, en ese mismo lugar se encontraba hacia el año 1800 la estatua de San Sebastián, que fue trasladada a la iglesia de Santa María durante la Guerra Civil, donde permanece en la actualidad. La intervención ha consistido en resaltar la inscripción original, cuyas letras están grabadas a mano y que ahora han sido pintadas para mejorar su visibilidad.
El carácter reciclador del proyecto se refleja en cada uno de sus elementos. Las jardineras incorporan flores metálicas elaboradas a partir de herraduras de caballo reutilizadas, los maderos que delimitan el espacio eran antiguos postes de la luz y la barandilla metálica procede de un balcón particular. “Aquí intentamos aprovechar todos los materiales. Lo único que hemos comprado ha sido el césped artificial”, explica Guillén, quien subraya que la elección responde también a criterios de mantenimiento y sostenibilidad a largo plazo.
Gran apoyo
El grupo cuenta con el apoyo logístico del Ayuntamiento de Tafalla, que les ha cedido una nave en el antiguo matadero para almacenar los materiales recuperados. “Nos basamos siempre en que hay que reciclar. Hay elementos que tal vez no sirvan para un proyecto pero sí para otro”, apunta el voluntario.
Más allá de este jardín, la actuación es una muestra del trabajo constante que Voluntariado Urbano / Hiriko Bolondresak viene desarrollando desde hace seis años en Tafalla. El colectivo está formado por unas 25 personas, con una presencia creciente de mujeres, y se organiza de manera regular para planificar y ejecutar las intervenciones. La experiencia acumulada ha permitido mejorar la organización interna y aprovechar las habilidades de cada integrante, desde la jardinería hasta la albañilería.
Este proyecto fue incluido en el plan de acción de 2025 presentado al Ayuntamiento y se ha ejecutado de forma progresiva. De cara al futuro, el grupo ya trabaja en nuevas propuestas para 2026, entre ellas la recuperación del entorno del Gurrutxo, en la carretera de Estella, así como actuaciones en otros jardines urbanos del municipio.
Con iniciativas como esta, el Voluntariado Urbano reafirma su apuesta por una Tafalla más cuidada, sostenible y participativa, demostrando que el compromiso ciudadano y el trabajo desinteresado pueden transformar espacios olvidados en lugares con valor social, histórico y comunitario.