Testigos del pasado arriero del valle de Burunda, las cofradías de San Antón continúan vivas en Urdiain y Bakaiku. Pero no atraviesan su mejor momento. “Hay que mantener las tradiciones en este tiempo que vivimos”, incidió José Ángel Urrestarazu, el nuevo mayordomo de Bakaiku. No es tarea fácil: la despoblación rural, el envejecimiento y sobre todo, la secularización de la sociedad ponen en riesgo estas cofradías que durante décadas se transmitieron casi de forma natural de generación en generación. Los tiempos cambian y están abiertas a las mujeres, pero ninguna se ha animado a dar el paso.  

Los orígenes de estas entidades religiosas se pierden en el tiempo. La de Urdiain está documentada en 1691 pero se cree que viene de atrás. En el caso de Bakaiku, hay un libro de actas de 1715, fecha desde la cual está recogida una trayectoria de más de tres siglos.

En estos dos pueblos de Burunda renovaron esta costumbre el sábado, festividad de San Antón. No obstante, hace tiempo que no importa que coincida y no hay animales en el exterior para ser bendecidos. Y es que en una sociedad ligada a la tierra, arrieros, labriegos y ganaderos encontraban en San Antonio Abad un protector frente a enfermedades, accidentes y desgracias que podían arruinar su medio de vida. 

En Urdiain no faltó una bendición ‘lau haizetara’. N.M.

Celebración religiosa, en ambas localidades no faltó una misa. Al mediodía fue la de Urdiain, oficiada por Patxi Izko. Tampoco faltó la bendición lau haizetara tras la misa y la canción de San Anton Abadea para continuar con un almuerzo en la sociedad Tintinitturri, donde se produjo el relevo de abanderado y tesorero. Así, Eduardo Goikoetxea Galarza y Javier Ochoa Celaya pasaron los cargos a sus hermanos Antonino y Victorio, respectivamente. Sin bajas ni altas, el número de cofrades se mantiene en 38.Tras una comida en la sociedad Aitziber, por la tarde hubo merienda en la casa de los nuevos mayordomos. Hasta hace no mucho se alargaba aún más, con visita también a la casa de los salientes. 

76 cofrades en Bakaiku

En Bakaiku también posaron para una foto tras la misa, en este caso en las escaleras del altar. N.M.

 Cerca, en Bakaiku, también sumaron un nuevo capítulo a su largo historia. En el nuevo libro de actas se recogieron las bajas por fallecimiento de dos cofrades: Simón Ormazabal y Miguel Ángel Ondarra, y un alta, el hijo del primero, Alberto Ormazabal. En la actualidad son 76 miembros. También se renovaron los cargos. El de mayordomo pasó de Alfredo Zelaia Goikoetxea a Ángel Urrestarazu Fernández, hasta ahora velero, puesto que ocupó Alvaro Kintana Urrestarazu. Y es que una misma persona está dos años aunque en diferentes cometidos. La celebración continuó con una comida que reunió a 32 comensales en la sociedad Bakarreko Etxea. 

El sábado también se reunió la cofradía de San Antón de Dorrao, con unas celebraciones que comenzaron pronto, a las nueve, con una misa por los difuntos para continuar con un responso en la casa del prior antes de almorzar en la sociedad. Tampoco faltó una comida. En Iturmendi las celebraciones serán el domingo, con una misa a las 10.30 horas y reunión en la casa parroquial, donde se actualizarán las cuentas y se renovarán los cargos de prior y abanderado antes de un encuentro en torno a una mesa.