La borrasca Ingrid se apunta al carnaval de Sunbilla
Centenares de personas han acudido un año más hasta la localidad de Malerreka a disfrutar del colorido y original desfile de carnaval en una mañana que terminó con tormenta.
Un año más, Sunbilla ha demostrado que le gusta su carnaval, y año tras año sorprende a las cientos de personas que acuden hasta la localidad la originalidad y frescura que los y las sunbildarras ofrecen en su desfile carnavalero. Con tiempo fresco y sol, comenzó el desfile, pero conforme avanzaba la mañana la borrasca Ingrid no quiso perderse la fiesta e hizo acto de aparición descargando una tormenta de agua y algo de granizo al final del desfile.
La jornada comenzó con los almuerzos de las cuadrillas y con los últimos preparativos para el desfile. Un desfile en el que además de cuadrillas de jóvenes, participan familias enteras y gente de todas las edades, donde nunca falta el buen humor y el gran ambiente.
Con puntualidad británica iniciaron el desfile en Sunbilla, como es tradición las primeras carrozas eran las que ofrecían a los visitantes a cambio de ‘la voluntad’, tortilla con “huevos de Sunbilla”, este año 150 docenas, 500 litros de salda, 80 kilos de castañas, 500 talos con queso y 125 litros de vino para regar.
Desfile de carrozas
La txaranga Igandea de Barañain que repetía un año más, abría el desfile de carrozas. Tras ellos, llegaba el coche de unos simpáticos Pedro Picapiedra y Pablo Mármol. A continuación, Sunbilla se convirtió en Jurassic Park pues se llenó de dinosaurios, incluido un ‘reciclado’ Tyrannosaurus rex muy dócil. A continuación, Gargamel no dejaba de atrapar escapadizos Pitufos que corrían sin parar pero terminaban en la prisión.
Una familia entera bailaba y disfrutaba de 50 Rok eta Rol, con clásicos del Rock & Roll a todo volumen y tras ellos llegaba el castillo de Peach con el malo Bowser de Super Mario Bros y la mayoría de personajes del conocido juego de Nintendo. Hubo también recuerdo a Alicia en el país de las maravillas a cargo de un grupo de jóvenes sunbildarras. Tras ellas, llegaban los hombres pájaro de Red Bull, un montaje en el que volaban de una estructura a otra y que sorprendió a los asistentes. Un experto paracaidista utilizando un traje de alas (wingsuit), diseñado con membranas entre brazos y piernas para planear a altas velocidades, a menudo superando los 300 km/h.
Un grupo de sunbildarrak se fueron al Rocío en muy buen ambiente y sin dejar de bailar, una cuadrilla de txikis iban Bestaz Besta (De fiesta en fiesta) con su tiropitxon, otro grupo de jóvenes se fiaba de su caserío, llegaba el gorila Glam y las dos últimas carrozas en desfilar fueron muy religiosas, Jangoikun biajia (El viaje de Dios) y la última cena se convirtió en Azken Bazkaria (Última comida).
Al finalizar el recorrido comenzó la tormenta, pero no impidió que terminará el desfile con normalidad y 102 personas se reunieran en la sociedad Ulibeltzak para reponer fuerzas con una gran comida y seguir la fiesta por la tarde con txaranga y baile y poniendo fin a los carnavales de este año que comenzaron el pasado viernes en Sunbilla.
Mañana lunes será turno de Ituren, el martes de Zubieta, y aun quedarán pueblos por celebrar carnavales como Elizondo, Doneztebe, Lesaka, Bera, Arizkun o Erratzu.
