Tiradores navarros triunfan en el Mundial de Taiwán
Dos clubes de sokatira de Ansoáin y Txantrea vuelven de Taipéi con una plata y dos bronces para la selección de Basque Country
Un total de 48 deportistas navarros de los equipos de sokatira de Ansoáin y Txantrea viajaron la semana pasada para competir en el Mundial de Sokatira de Taiwán como parte de la selección Basque Country, que vuelve a casa con una medalla de plata en la categoría sub 23 femenina y dos bronces en la misma categoría mixta y masculina. Mientras, compitiendo por su club, las chicas traen a casa el quinto puesto tanto en 500 como en 540 killos para el Txantrea Sokatira Taldea y los chicos, por su parte, un cuarto y un séptimo puesto en 540 y 600 kilos, respectivamente.
Según explica Irati Lizarraga, deportista de 22 años del equipo txantreano, durante la competición, los equipos navarros se han visto cara a cara con las selecciones de Italia, Letonia y Holanda, así como de otros países donde la sokatira es un deporte mayoritario. “De China, Hong Kong, Corea, Estados Unidos o Taiwán se presentaron muchísimos clubes”, explica Irati. Su equipo —conformado por 10 mujeres y 10 hombres– llegó a Taipéi el pasado domingo 8 de marzo “después de un largo viaje” y los deportistas aprovecharon para conocer la ciudad y “hacer equipo”, aunque también para entrenar y asegurarse de que llegaban a punto al torneo, que comenzó el jueves.
El equipo ansoaindarra –que consta de 12 mujeres y 16 hombres– partió algo más tarde, a las 4.00 horas de la madrugada del lunes, rumbo a Madrid, donde les esperaba un vuelo de doce horas a Pekín y una escala hasta Taiwán. Al igual que sus compañeros de la Txantrea, los deportistas aprovecharon el primer día para hacer turismo y los cuatro siguientes “nos los pasamos metidos en una especie de Navarra Arena, pero de Taipéi”, bromea Ander Aldunate, tirador de 19 años del Antsoain Herri Kirol Taldea Sokatira.
La técnica
Los entrenamientos de sokatira consisten, generalmente, en “levantar kilos en una polea”, detalla Irati, aunque las piernas también desempeñan una labor fundamental en esta práctica. De hecho, “a pesar de que la gente cree que tiramos con los brazos, lo cierto es que apoyamos el peso sobre la cuerda y hacemos tracción con las piernas”, desarrolla la tiradora. Al tratarse de un deporte tan isométrico, las personas que lo practican suelen sufrir muchas sobrecargas. “Por eso llevamos un cinturón que nos protege las lumbares”, añade.
Según explica Ander, esta es una disciplina “con una mecánica simple, pero que requiere una técnica, una sincronización y una resistencia mucho mayores de lo que parecen”. De hecho, en la sokatira, cualquier paso en falso puede echar a perder el trabajo de todo el equipo. “Estono es como un partido de fútbol de 90 minutosdonde hay margen de fallo. Las tiradas duran alrededor de dos minutos y medio, así que un error puede ser fatal”, expone Irati.
“Esto no es como un partido de fútbol de 90 minutos donde hay margen de fallo. Aquí un error puede ser fatal”
Un deporte “doloroso”
Practicar sokatira es una actividad “muy dura físicamente hablando”, dice Ander, “y que requiere de mucho brazo, mucha pierna y muchas manos para tirar de la cuerda”. Mientras para Irati una de las partes más duras de esta disciplina es aguantar el dolor físico y mental, para el deportista de Ansoáin, lo peor son los cortes de peso. Según explica, en una competición de 560 kilos, el peso individual de los ocho tiradores debe sumar esa cifra exacta, “ni un gramo más”. Para conseguir los mejores resultados, explica Ander, “lo mejor es ir un poco pasado y, los últimos días, hacer cortes de peso”. Pero esa parte de la sokatira es, sin duda, la más dura para este deportista.
Igualmente, es importante recordar que cada posición del equipo cumple una función concreta y, por tanto, sufre las consecuencias de este deporte de manera distinta. Así, explica Irati, la primera se encarga de mantener la altura de la cuerda y establecer contacto visual con el contrincante, mientras que la última –la zaguera– actúa como “ancla para el equipo”.
La deportista cuenta que su equipo de sokatira lleva existiendo muchos años, aunque ahora, los integrantes son de muchos otros barrios, y ya no solo de la Txantrea. “Aunque es bastante doloroso y los entrenamientos son duros, la verdad es que es muy satisfactorio practicar un deporte con tanto arraigo cultural”, reconoce. Mientras, Ander comenzó a practicar este deporte hace ya diez años. “Estaba cursando cuarto de primaria y vinieron a clase a preguntarnos a ver si queríamos apuntarnos”, recuerda. Se inscribió con unos amigos “por probar un deporte típico de Navarra” y ha terminado representando a su tierra en la otra punta del mundo.