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El proyecto RESINA busca prácticas rurales para incluirlas en un catálogo web

Más de 70 personas dan a conocer en Auritz/Burguete, Aribe y Agoitz/Aoiz iniciativas sostenibles en el medio rural l El proyecto está liderado por la UPNA, la Universidad de Cádiz y la de Castellón

El proyecto RESINA busca prácticas rurales para incluirlas en un catálogo webPatricia Carballo

Más de 70 personas han participado en marzo en los 3 talleres de Auritz/Burguete, Aribe y Agoitz/Aoiz enmarcados dentro del proyecto “RESINA. Raíces de resiliencia: Saberes Rurales para un Futuro Sostenible”, una iniciativa interuniversitaria que busca identificar y visibilizar prácticas sostenibles emergentes en el medio rural.

En Navarra, el proyecto cuenta con la participación de un equipo investigador de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) integrado por Elvira Sanz, María Jesús Rivera, Gonzalo Reguera, Ion Martínez-Lorea, Jesús Oliva y Andoni Iso, los cuales trabajan junto a la Universidad de Cádiz (UCA) y la Universitat Jaume I de Castellón (UJI), líder del proyecto, para poner en valor el campo como un espacio clave de innovación social y resiliencia colectiva frente a la emergencia ecológica, la despoblación y la fragmentación social.

Además, también existe un comité asesor territorial en el que colaboran Cederna Garalur, la Mesa del Pirineo, la Dirección General de Administración Local y Despoblación (Departamento de Cohesión Territorial) y la Dirección General de Planificación, Coordinación, Innovación y Evaluación de Políticas Públicas (Departamento de Presidencia e Igualdad).

VALOR DEL AUZOLAN

Según explica Andoni Iso, investigador de la UPNA, los objetivos del proyecto son “identificar todas las buenas prácticas de sostenibilidad que se realizan en el medio rural y que muchas veces son invisibilizadas o no se ven interesantes porque se hacen cotidianamente; valorizarlas y difundirlas para que se conozcan en otras zonas rurales o incluso en zonas urbanas”. De hecho, el proyecto pone el foco en mirar lo rural desde fuera de lo que es la mirada urbanocéntrica, una práctica que “diseña las políticas territoriales y públicas en base a cómo se resuelven esos problemas en la ciudad” y que “genera dificultades a los pueblos para desarrollar sus acciones y para sostenerse”. “La ciudad como modelo no siempre sirve y, por eso, nos centramos en salir de esa mirada rural a menudo vista como un atraso, cuando en realidad los pueblos son un entorno resiliente capaz de resolver todas sus dificultades gracias a esas prácticas”, explica Andoni.

Para ello, se han enfocado en 9 zonas piloto de ruralidad extrema en Navarra, Castellón y Cádiz, con la lógica de que sean los propios habitantes de ese medio rural quienes, mediante procesos participativos, identifiquen y analicen ese tipo de prácticas. Los municipios seleccionados son Aoiz, la comarca de Auñamendi, los valles de Zaraitzu-Erronkari en Navarra; Viver, La Jana y La Mata, en Castellón; y Benaocaz, Grazalema y Zahara de la Sierra, en Cádiz. “Hablamos desde cuestiones tradicionales que llevan funcionando tiempo como la gestión de comunales en el territorio hasta grupos de WhatsApp para coordinarse para ir al médico que está en otro pueblo”, añade.

En el caso de Navarra, los talleres celebrados hasta ahora han sido en la zona de Auñamendi y en Aoiz (falta Roncal, el 13 de abril, y Ezkaroze, el 16 de abril), y han permitido hacer un primer diagnóstico y recoger decenas de iniciativas en temas como los cuidados, la movilidad, la agroecología o la organización comunitaria. “Nos ha sorprendido esa lógica de funcionamiento comunitario en auzolan para resolver cuestiones que van desde la escuela hasta la movilidad. Y también cómo se han ido generando lugares de encuentro para favorecer la convivencia, la integración social o la recuperación del patrimonio local”, explica el investigador de la UPNA.

KIT METODOLÓGICO

A partir de ahí, el equipo investigador tratará de identificar unas 40 de las prácticas más significativas en relación a los objetivos de desarrollo sostenible de la agenda 2030: cambio climático, cohesión social, desarrollo de economías locales y gestión responsable de los recursos naturales.

Después, como resultado principal del proyecto, esas prácticas conllevarán a la creación de un Kit Metodológico Abierto, un catálogo web donde se podrán consultar guías y herramientas de diagnóstico para que cualquier otro territorio pueda replicarlo.

Por último, a finales de año, el Pirineo acogerá unas “jornadas sobre nueva ruralidad” que servirán para intercambiar experiencias, también en Cádiz y Castellón. “Será un foro de debate donde presentaremos resultados y traeremos a personas referentes en investigación y desarrollo de acciones en favor del medio rural”, concluye Andoni.