Auritz/Burguete volvió a convertirse este pasado sábado en un lugar de memoria. Medio siglo después de la muerte de Oriol Solé Sugranyes, anarquista e integrante del MIL (Movimiento Ibérico de Liberación-Grupos Autónomos de Combate) que participó en la Fuga de Segovia, cerca de un centenar de personas se congregaron bajo la lluvia y el frío en el paraje de Aztalozti, junto al monolito que recuerda su figura y su fallido intento de alcanzar la libertad.

Solé fue uno de los prisioneros de la Fuga de Segovia, la histórica evasión de 29 presos políticos que marcó un hito en los últimos años del franquismo. Su huida, no así la del resto, terminó en este enclave del Pirineo, donde fue abatido por la Guardia Civil cuando trataba de cruzar la muga.

Acto emotivo

El acto, presentado por su hermana Mariona, tuvo lugar ante el monolito que, desde 2007, señala el lugar de su muerte con dos piedras grabadas con su nombre, las fechas y el lugar de su nacimiento y fallecimiento. Allí se reunieron familiares y amistades de Oriol, así como 9 presos que en su día también escaparon de la cárcel de Segovia: ocho militantes de ETA y uno, Josep Lluís Pons Llobet, del Movimiento Ibérico de Liberación. Además, también rindieron homenaje a su memoria activistas del CNT, del grupo Acción Directa y representantes de EH Bildu.

Entre las intervenciones destacó la de Miren Amilibia, integrante del Comando Exterior que apoyó logísticamente a los presos de la prisión de Segovia, quien rememoró los detalles de la Fuga y la llegada del grupo a un chalet de Aurizberri/Espinal. “Oriol se convirtió en el paradigma de la libertad, en la persona creyente de la revolución”, afirmó. Amilibia también dedicó unas palabras a la madre de Solé, Xita, fallecida en noviembre de 2024 a los 104 años, a la que definió como “una heroína” y una figura profundamente querida. Precisamente, la ausencia de Xita, que con 94 años acudió por última vez a este lugar en el homenaje del 38 aniversario de la fuga, marcó de manera especial el acto, ya que era la primera vez que no estaba presente.

Durante el reconocimiento, el hermano de Oriol, Raimon, también leyó unas palabras redactadas por Oriol desde la prisión tras la ejecución a garrote vil de su compañero Salvador Puig Antich, y Marcel San Genis, sobrino de Oriol, leyó un poema de Goitisolo. Tras la vuelta, la jornada continuó con una comida en el Hotel Loizu que reunió a unas 90 personas y que incluyó recitación de poemas y cánticos al son del acordeonista Gorka Hermosa.

Además, en representación del Ayuntamiento de Auritz/Burguete, el concejal Joxepe Irigaray hizo entrega a la familia de Oriol de un monolito de madera restaurado por un vecino del pueblo, réplica del primero que se instaló años atrás y que se deterioró con el tiempo. En su intervención, subrayó la importancia de mantener vivo este espacio de recuerdo. “Que Aztalozti sea un sitio referente y de memoria de nuestra historia”, concluyó el concejal del Ayuntamiento.

Activista

Oriol Solé Sugranyes, nacido en Barcelona en 1948, fue un activista político vinculado a la lucha antifranquista durante los últimos años de la dictadura. Inició su militancia en organizaciones de izquierdas como el PSUC-PCE y evolucionó hasta integrarse en el Movimiento Ibérico de Liberación (MIL), un grupo de jóvenes revolucionarios que combinaba la acción política con el atraco a entidades bancarias para financiar luchas obreras y publicaciones clandestinas. La trayectoria de Oriol estuvo marcada por la represión policial, ya que fue detenido en varias ocasiones y encarcelado tras un atraco en 1973, permaneciendo en prisión hasta 1976.

Su nombre quedó ligado a la Fuga de Segovia, donde participó en la huida junto a otros 28 presos políticos, pero fue el único de los evadidos que murió al día siguiente, el 6 de abril de 1976, tiroteado por la Guardia Civil. Está enterrado en Bor (Lleida).