Estamos entrados en la primavera. Ya se nos ha ido la Semana Santa y nuestro siguiente hito vacacional será, ya, el cercano verano. Hace días parecía que este año quedaba lejano y ya nos hemos comido casi la tercera parte del mismo, y aún nos quedaba toros por visitar, como si para los Sanfermines faltara un mundo y nos diera tiempo a programarnos muchas cosas. El caso es que, unas semanas por el agua y otras por percances diferentes, casi no nos da tiempo para visitar El Ontanal antes de que el serial del viaje 2026 finalizara. Tras varios cambios, por fin llegó el acordado y nos presentamos a media mañana por la localidad.
Aprovechamos la ocasión y adelantamos nuestra presencia para visitar conserveras locales y ver el proceso de preparación y envase de los dos productos del momento: la alcachofa que termina ya y el espárrago que apenas lleva diez días de su recolección. Y es que llegarse a Lodosa y no llenar el maletero es algo que no tendría explicación. Así que, cargados hasta los topes entramos en el vial de tierra que nos acerca hasta la casita y el aparcamiento. Día soleado, con nubes y engañoso, porque el viento pulula intenso, no pasa ni diez minutos cuando llega nuestro anfitrión, que lo primero que hace es disculparse por el pequeño retraso, lo cual nunca es para tener en cuenta si encima, como nos cuenta José Antonio Baigorri, es porque está teniendo problemas en cambiar las vacas de cercados. No quieren pasar, nos dice, porque como en el de arriba aún tienen buena hierba pues ahí las hemos dejado, y a ver si en unos días quieren bajar ellas.
La vida en el campo, que parece ir lenta pero siempre es continua y más intensa de lo que el bucólico relato urbanista dictamina. Vamos al lío, nos dice mientras nos bromea con que no le manchemos el vehículo. Ya venimos preparados, le decimos riendo, y sin parada ya estamos de charla, empezando por todo lo visto en el viaje. Hay horas por delante para comentar muchas cosas, pero estamos aquí para que sea él quien nos cuente todo, y nada más abrir el primer cercado, el que nos interesa, ya se nos presentan veintiocho novillos del guarismo 3, y el primer pensamiento que me viene es que los vimos herrar a todos el año 2024, que para nosotros no hace tanto, y sin embargo en la vida del ganado vacuno es toda ella.
Hay una docena de la que seguro salen los seis a lidiarse en la feria sanferminera. Pero lo primero que nos encontramos son con los ocho que hoy, domingo 19 de abril, se lidian en Garlin, Francia. Dos por la mañana y seis por la tarde. Poco a poco, y con las notas, vamos mirando uno a uno, con tranquilidad y de cerca las hechuras de estos chicos. Decirles, no solo a los profanos que nos lean, sino a los muy avezados aficionados que si es complicado ver toros en el campo, novillos aún es más difícil. Estos no tienen tres yerbas y ya se lidiarán en varias plazas, pero reconocemos enseguida que en abril, estos utreros, los que van a Pamplona, están bien preparados. Y en los porqués y sus diferencias con años atrás nos quedamos rato en el corral charlando. Al final, para conseguir remate de estos muchachos, que tengan caja y cuerpo, no solo debe ser porque sean los primeros del año.
Digo esto porque tenemos un 81, un 83, un 91, un 93, que son números retrasados y por tanto nacieron más tarde que el 1, todos ellos separados junto a otros más en el lote que nos ocupa. Pero como dice mi amigo Juanito Ganuza, unos nacen con cuerpo de Messi y otros de Lebron James. Y es cierto, pero luego está la alimentación, y con ello, los de carne en menos de dieciocho meses están como los japoneses del Sumo, y estos, en vida libre no se crían para ello, aunque su carne sea también exquisita. Aquí el buen yantar, como en todos los órdenes de las especies, es fundamental. Y tras los problemas del pasado, el ganadero nos muestra su satisfacción por lo acertado de los componentes que están en el pienso de sus animales. Y viendo a un 91, cabecera de camada, pero no tan arriba del 62, o del 81, o del 1, decimos con verdad que en cuanto a fenotipo esto es lo que mejor hemos visto en estos años reseñando el material de esta finca. Quedan menos de tres meses, pero es que el novillo va cambiando mes a mes.
Y una vez más, volveremos, si todo va bien, en mayo a verlos. Cuando se preparare el siguiente herradero. Será pronto porque ya hemos estado viendo más de un centenar de añojos antes de pasar por ese fielato. Ese día, siempre nos escapamos a darle otra vuelta al lote y ver los cambios. Hoy, casi mediados de abril, no hay falta en ello. Son todos negros, mulatos y zainos, y un hermoso y largo burraco que a todos nos gusta. Y es que es uno de los más hermosos pelajes de estos toros, de sangre marquesa y casa Domecq. Paseados por el resto de corrales vemos la corrida de toros y hablamos de sus posibles plazas, a parte de las contratadas ya, que dependerá de lo sobrante de los lotes firmados.
No tienes que tener miedo en el peso Pincha, le digo después comiendo en el pueblo. Que sean los novilleros adecuados los que se preocupen, continúo. Y es que a todos nos queda claro lo grande que es el coso monumental, y la percepción que tiene la gente el primer día de abono. Un día extraño porque aún no vamos de blanco. Este año será domingo, e imaginamos que la hora será la normal del resto, pero, insisto, aunque parezca que queda un mundo será, como quien dice, en cuatro días. Y ya nos estamos preparando para ello. Y un año más, el día ha sido muy agradable, y mi total agradecimiento a este y a todos los ganaderos por el trato que me han dispensado. Los auténticos alquimistas de esta pasión que cada día tenemos más encendida, y que explotará con emoción ese 5 de julio, un año más. Gracias por compartir esta chaladura conmigo. Nos vemos por las plazas.