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La defensa del frontón de Urbasa

Urbasako Frontoi Auzolan Taldea pide al Gobierno de Navarra, propietario de la infraestructura a 1.000 metros de altura, que invierta en su restauración

La defensa del frontón de Urbasa

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Un grupo de personas sensibilizadas con los valores culturales, históricos y deportivos existentes en el Parque Natural de Urbasa y Andia se unieron hace dos años en torno a Urbasako Frontoi Auzolan Taldea con un objetivo claro: colaborar en la conservación del frontón Amaya y reclamar al Gobierno de Navarra su restauración. Esta infraestructura forma parte de del conjunto conocido como Venta de Urbasa, integrado también por un palacio y una pequeña iglesia.

Después de presentar el año pasado una propuesta al Ejecutivo foral “en saco roto”, según apunta Roberto Zornotza, uno de los promotores de esta iniciativa ciudadana, no cesan en empeño. Por ello, varias decenas de personas realizaron una comparecencia pública el viernes para denunciar públicamente su abandono y volver a solicitar al Ejecutivo foral que no lo deje caer. Al respecto, advirtieron de que el actual estado de deterioro de la instalación “representa un peligro” y defendieron que su recuperación permitiría devolver a la ciudadanía “un espacio de uso y disfrute, como lo ha sido históricamente”. Antes realizaron un nuevo auzolan de limpieza que permitió acondicionar parcialmente el recinto y disputar partidos mixtos de txikis de las escuelas de pelota.

“Demandamos al Gobierno de Navarra, como propietario del frontón, que no lo abandone como está haciendo hasta el momento, no lo deje caer e invierta en su arreglo y restauración, a fin de recuperar una infraestructura pública que tradicionalmente ha contribuido al fomento de nuestro deporte, la pelota, en un entorno rural y natural donde su práctica ha sido siempre parte del paisaje, de la tradición y de los valores de la Sierra de Urbasa, que propiciaron su declaración actual como Parque Natural”, destacaron.

El frontón tuvo una importante actividad hasta finales de los años 80, cuando dejó de utilizarse debido a su falta de mantenimiento y progresivo deterioro. “En la década de los años 50 este frontón constituyó un importante lugar de encuentro, recreo y competición de pelotaris de la zona, tanto masculinos como femeninos, que, a 1.000 metros de altitud, en un espacio de la riqueza natural y paisajística como la de Urbasa, practicaban el deporte de la pelota”, incidieron.

Amplio respaldo

Desde Urbasako Frontoi Auzolan Taldea agradecieron a todos los colectivos sociales y deportivos que de forma escrita han mostrado su apoyo a esta demanda así como a la Mancomunidad de Sakana, Junta del Monte Limitaciones de las Amescoas y Mancomunidad de Andia, las tres principales entidades administrativas que aglutinan las entidades locales colindantes al parque.

A la iniciativa se han ido sumando personas de ambos lados de la sierra hasta formar un equipo activo de más de 250 personas. Muchas forman parte de una veintena de entidades: Club deportivo Ados Pelota, Federación Navarra de Pelota Vasca, Asociación Upel Pelota, Asociación Cultural Navarra de Pelota Vasca NAPIKE, Club Deportivo Ameskkoa, Club Deportivo San Miguel, CPEIP Zudarie, Olaztiko Herri Eskola, Beriteguia-Camping Urbasa, Guaixe Fundazioa, Promociones Deportivas Garfe, Gure Pilota Elkartea, Club Lizar Jai Pelota de Estella, Asociación Tierras de Iranzu, Capuchinos, Sakanako Aizkora Eskola, Club Aldabide Kirol Taldea y CDP Irurtzun.

“Estos colectivos estarían dispuestos a desarrollar al menos una o varias actividades anuales relacionadas con la pelota en el frontón Amaya de Urbasa. Trabajan mayoritariamente con adolescentes y ven esta infraestructura como un lugar privilegiado y muy atractivo para realizar torneos de pelota a mano, bien individuales o entre los clubes de Améscoa, Estella, Yerri o Sakana, todos ellos colindantes al parque”, explicaron. Además, según apuntaron, este espacio tendría potencial para desarrollar otras modalidades de pelota o lugar de encuentro para celebraciones y eventos.

Auzolan

“Me daba mucha pena ver así el frontón”, recuerda Zornotza. Hace dos años decidió que había que hacer algo y pidió apoyo al Ayuntamiento de Olazti realizar un auzolan de limpieza, previa autorización del Gobierno de Navarra. Entonces fueron seis personas. “También solicité su restauración y me contestaron que si traíamos un presupuesto y un programa de actividades, lo estudiarían. Pensé que había que socializar el tema para que cogiera más fuerza”. Así, se puso en contacto con Maite Ruiz de Larramendi, la mejor pelotari de todos los tiempos según muchos y que se inició en este frontón. “Sabía que también había intentado su arreglo. Cuando le enseñé el vídeo que habíamos grabado del auzolan lloraba”.

Urbasako Frontoi Auzolan Taldea cogió forma, con un grupo motor de siete personas. El año pasado realizaron un nuevo auzolan, en esta ocasión ceran cerca de un centenar de personas que limpiaron y realizaron un cierre. También presentaron un dossier al Gobierno de Navarra con su propuesta.

Historia

El Gobierno de Navarra adquirió en 1990 el palacio, el frontón y sus terrenos circundantes, junto a la carretera NA-718, a la familia Echávarri, El Palacio se construyó entre 1699 y 1705 por Juan Remírez de Baquedano, segundo marqués de Andía, que ostentaba la jurisdicción civil y criminal en los montes de Urbasa y Andía. Inicialmente albergó una cárcel y casa del alcalde encargado de administrar justicia así como capellán de la iglesia que había en el palacio. Con el tiempo se convirtió en refugio de pastores, ganadores y viajeros

El frontón se levantó en 1915, cuando el industrial maderero Juan Echávarri remozó el palacio, para el disfrute de sus diez hijos y de los clientes del hostal restaurante que habilitó en una parte del edificio. El resto era la residencia de verano familiar. Cerrado en 1984, su estado es ruinoso. De hecho, está incluido en la Lista Roja del patrimonio en peligro. Inicialmente planteó su restauración y conversión en un hotel de lujo, con 24 habitaciones y 3 suites, en un proyecto que ya se valoró entonces en 4,5 millones de euros.