Francisco Javier Benito, vicepresidente de la comunidad de afectados y afectadas por la explosión, pudo regresar a su vivienda con su mujer y su hija el pasado diciembre en el bajo del número 27 de la calle Concejo de Zabalegui. Lo hicieron porque "se nos acabó el seguro, y no nos podíamos hacer cargo de la hipoteca y del alquiler”, resume. 1.200 euros de alquiler, y otros 500 de la hipoteca. “Malamente, pero estamos viviendo”, resume. “Nos han arreglado hace poco las ventanas, y nada más. Tenemos que arreglar, suelo, paredes, grietas, techo, pintura... todo. Porque estamos enfrente mismo de la explosión. Solo tengo las ventanas hechas”, explica. 

A los daños materiales, Benito y su familia le añaden la carga psicológica derivada de la explosión: “Desde febrero del año pasado estoy con estrés postraumático diagnosticado, de baja sin trabajar. Y estuve ingresado por un derrame interno, porque yo estuve durmiendo tres horas con gas, y a mí no me avisó nadie. Esto de baja, con medicamentos y ayuda psicológica. Mi mujer y mi hija, de 17 años, también. Y como nosotros, casi todos los vecinos”. 

Benito agradece la buena disposición del seguro comunitario y el Ayuntamiento del valle de Elorz: “La verdad es que el seguro comunitario se está portando muy bien, porque está afrontando todos los gastos, las licencias... Y el Ayuntamiento también nos está echando una mano en todo lo que puede. Somos gente de pueblo, un pueblo pequeñito”, dice.

Por último, pide a Policía Foral y Guardia Civil “que por favor le den muchísima caña al atestado, porque así nosotros podremos pedir las ayudas a nuestros abogados. Yo he estado en el abogado y a mí me han dicho, ‘¿y a por quién vamos? Si no tenemos contra quién ir’. Si tuviéramos el atestado ya sabríamos cómo actuar”.

"Vivo en una casa en obras"

En el bajo b del portal 23 vive con su familia Pilar Navascués. Ella también ha podido regresar a su hogar. Lo hizo el pasado día 1 de este mes. "Mi casa la están arreglando. Me han cambiado algunas ventanas y me falta otra parte. Ha entrado ya el carpintero, ha entrado el electricista, ha entrado el pintor... pero muchas cosas hechas también por mi seguro privativo, porque no podía esperar", considera.

"Estoy viviendo en una casa en obras, pero qué vamos a hacer. No podíamos seguir pagando más de 1.100 euros de alquiler... y 1.000 de la hipoteca. Eso es una burrada", considera. Al igual que Benito, pide premura con el atestado que defina las causas de la explosión para dirimir después las responsabilidades y qué seguro debe afrontar los pagos. "Lo que no entiendo es por qué no sale ese atestado... que son 15 meses ya".