“Hagamos todo lo necesario para que la industria del futuro sea made in Europe”, dijo la presidenta de la Comisión Europa Ursula Von der Leyen en su discurso del Estado de la Unión en 2022. De hecho, la UE es la única que no lo hace. Un ejemplo, un promotor europeo que quiera instalar un parque eólico en Brasil, EEUU, India etc, está obligado por esos países a que gran parte de los componentes de cada aerogenerador esté fabricado en ese país. Por ejemplo, la India obliga a que las palas, la nacelle y la torre sean fabricadas por empresas radicadas en la India. Eso es “contenido local”, o lo que coloquialmente se conoce como “KM 0 industrial”.
Tarde, y sin la ambición que requiere la situación de la industria manufacturera en el continente, pero lo cierto es que la Unión Europea está endureciendo su política industrial para exigir mayor contenido local en sectores estratégicos (como la tecnología limpia) frente a competidores como Estados Unidos y China. En primer lugar, el Reglamento de Cero Emisiones Industriales (denominado por su abreviatura en inglés NZIA), establece una lista oficial de tecnologías “Net-Zero” clave para lograr la autonomía energética, reducir la dependencia exterior y alcanzar los objetivos de descarbonización. Entre ellas, la fabricación de baterías. La consecuencia o beneficios de estar incluido en este listado son, entre otras: acceso prioritario a financiación pública o la posibilidad de tramitación administrativa acelerada.
Por otro lado, la Industrial Accelerator Act (IAA) es una propuesta legislativa de la Comisión Europea que se está debatiendo ahora en Bruselas, destinada a reimpulsar la industria europea, aumentar su competitividad y reducir dependencias estratégicas, combinando política industrial y descarbonización. La norma introduce requisitos “Made in EU” y preferencias por productos con bajas emisiones de carbono en la contratación pública, acelera los permisos industriales mediante una ventanilla única digital, endurece las condiciones para la inversión extranjera en sectores estratégicos y busca crear mercados líderes para tecnologías limpias. Su objetivo central es elevar el peso de la industria manufacturera hasta el 20% del PIB europeo en 2035, reforzando la autonomía industrial y la seguridad económica de la UE en un contexto de competencia global creciente.
La propuesta establece en su artículo 18 unos “criterios de inversión extranjera directa con valor añadido”. Supone un nuevo marco de aprobación obligatoria para grandes inversiones extranjeras en sectores estratégicos, incluida la tecnología de baterías. Según la propuesta, cualquier inversión superior a 100 millones de euros realizada por empresas de países no pertenecientes a la UE que controlen más del 40% de la capacidad manufacturera global en el sector correspondiente (como baterías, vehículos eléctricos, tecnologías solares o materias primas críticas) no podrá ejecutarse sin autorización previa de una autoridad de inversión designada.
El objetivo es garantizar que estas inversiones contribuyan realmente al desarrollo industrial europeo, cumpliendo condiciones como la transferencia de tecnología y conocimiento, la creación de empleo de calidad, aportación de valor añadido dentro de la UE, cumplimiento de requisitos de contenido local, compromisos en I+D y licencias de propiedad intelectual y requisitos laborales, es decir, asegurar un porcentaje elevado de trabajadores de la UE.
En el caso específico de las tecnologías de almacenamiento de baterías, establece requisitos adicionales deben garantizar que determinados componentes específicos principales y, en algunos casos, la totalidad del producto final, sean originarios de la Unión. Sin mencionarlo, la propuesta de reglamento introduce el “contenido local” en la UE.
La importancia del mismo es que empresas extranjeras como Hithium, decidan fabricar en Europa, invirtiendo en la implantación de plantas de producción.
¿Por qué la UE incluye el sector de almacenamiento de baterías como estratégico? De acuerdo a la Agencia Internacional de la Energía (IEA) el almacenamiento en baterías es la tecnología energética que más rápido crece en la actualidad. En 2025, se instalaron 108 GW de nueva capacidad de almacenamiento en baterías en todo el mundo, un 40 % más que en 2024. La capacidad instalada es ahora once veces mayor que en 2021. Las baterías de fosfato de hierro y litio (LFP) representan actualmente alrededor del 90 % de las instalaciones; aunque tienen menor densidad energética que las composiciones químicas rivales que se utilizan habitualmente en los vehículos eléctricos, las baterías LFP suelen ser más baratas y se adaptan mejor a ciclos de carga y descarga más frecuentes. Hace tan solo cinco años, la cuota de mercado de las baterías LFP en las instalaciones era muy inferior al 50 %.
Alrededor del 80% de la nueva capacidad de almacenamiento en baterías en 2025 correspondía a instalaciones a escala industrial. El resto era capacidad instalada “detrás del contador” por parte de consumidores comerciales y residenciales. La duración del almacenamiento en baterías se está alargando gradualmente. Aunque la mayoría de los proyectos siguen concentrándose en torno a las dos horas, cada vez son más los que pueden desplegarse durante cuatro horas o más, lo que refleja el creciente valor de la flexibilidad en sistemas con una cuota cada vez mayor de energía fotovoltaica.
China siguió liderando el despliegue de baterías en 2025, representando alrededor del 60 % de las adiciones globales, seguida de Estados Unidos y Europa. Sin embargo, el despliegue se está extendiendo más allá de los mercados más grandes, con un fuerte impulso en Australia y partes de Oriente Medio, donde el almacenamiento se considera cada vez más un elemento clave para la seguridad del suministro eléctrico y la integración de las energías renovables.
La economía nunca ha sido rígida. Siempre hay países emergentes, otros en declive, y momentos en los que se consigue resurgir. La industria de la UE necesita un nuevo marco regulatorio, que establezca recetas, que otros siempre han aplicado, entre ellas, la fabricación local. China acapara la innovación y la producción en baterías, porque ha tenido una estrategia en este sentido desde hace al menos dos décadas. Disponer de una fábrica puntera de fabricación de baterías en Navarra es situarnos como actor relevante en el mundo. Por supuesto, dicha implantación deberá ir acompañada de enriquecer la cadena de valor local, el conocimiento y la innovación de todo nuestro ecosistema. Hithium no será la empresa china de baterías, será una empresa más de nuestra familia industrial.