Begoña Alfaro García (Carcastillo, 1982) encabeza la cartera de Políticas Migratorias desde hace casi tres años. La inclusión de la población migrante para lograr una convivencia real y la defensa de los principios elementales basados en los derechos humanos y el derecho internacional son dos pilares en los que se han basado las políticas de la Dirección General de Políticas Migratorias en unos años en donde los discursos de odio y la utilización de la población migrante como herramienta política de la extrema derecha han crecido de forma exponencial.

¿Le preocupa la extensión de los discursos de odio sobre la población migrante?

Me preocupa a mí y debería preocupar a cualquier persona decente. Mire, el apelar al supremacismo, al estómago, a los miedos o temores atávicos con ‘los que vienen de fuera’ es más viejo que el hilo negro. Es la estrategia que siempre han utilizado las ideologías totalitarias para conseguir sus objetivos, que no son otros que el poder económico, pero como con eso es difícil llegar a una parte de la población, utilizan el miedo al migrante y el bulo sobre la migración para crecer electoralmente. 

Pero está calando en una parte de la población…

Siempre cala este tipo de discursos en una parte de la población y lo más preocupante es que cala entre gente normal, gente decente que, además, suele estar en la situación más vulnerable. En la eterna batalla entre el último contra el penúltimo los dirigentes de la extrema derecha son auténticos profesionales. Ellos tienen el lomo bien cubierto pero manejan muy bien los miedos atávicos de los que están en una peor situación y el tener siempre un culpable entre el colectivo de ‘los que no son de aquí’ es un recurso rentable y eficaz aunque radicalmente falso.

¿Y este discurso es mayoritario en Navarra?

Rotundamente no. Se ha extendido, más de lo que a mí me hubiera gustado, pero afortunadamente no es mayoritario y espero que poco a poco vaya desapareciendo y se imponga la razón y el sentido común. Además, conforme la población de origen migrante se va integrando en nuestra sociedad se van rompiendo barreras, caen los prejuicios y se produce una mayor empatía con quienes a todas luces son compatriotas nuestros y forman parte de nuestro colectivo.

¿Qué importancia tiene la población migrante hoy en día en Navarra?

A 1 de abril había casi 145.000 personas de origen migrante en nuestra Comunidad, sin contabilizar a los hijos e hijas de migrantes que ya han nacido aquí. Solo los nacidos en el extranjero suponen el 21% de la población navarra. Si sumamos los hijos e hijas de padres y madres nacidos en el extranjero nos iremos a cifras cercanas al 25%. 

Hago una reflexión; si mañana deciden irse estas 145.000 personas, volveríamos a los años 50 del pasado siglo. Se produciría un crack inmediato, desaparecerían de la noche a la mañana actividades económicas completas y nos iríamos a la ruina en meses. Y estoy hablando solo de la vertiente económica, no la humana. La Navarra de 2026 sería absolutamente impensable sin la aportación migrante. La migración es riqueza a todos los niveles, lo es aquí y lo ha sido en todos los países a lo largo de la historia de la humanidad.

¿Pero genera problemas?

Evidentemente genera retos y dificultades. Pero no voy a poner al mismo nivel la riqueza que genera en todos los ámbitos con las dificultades que genera la integración de decenas de miles de personas.

¿Cuáles son esas dificultades?

Hace 25 años en Navarra residían 14.000 migrantes. Hoy, 144.000. Son 130.000 personas más que han llegado a nuestra tierra con diferentes culturas, diferentes idiomas y, salvo contadas excepciones, con un denominador común que es la escasez de recursos económicos y la búsqueda de una vida mejor. Y para integrar a esas 130.000 personas, que están manteniendo la economía navarra, hace falta aumentar servicios y realizar una labor de integración, de enseñanza del idioma, de aprendizaje de las normas comunes básicas, que no de la cultura propia, y eso lleva su tiempo y su compromiso. La administración pública tiene su papel, pero el papel fundamental es el de la ciudadanía, y la ciudadanía navarra, salvo excepciones, es un ejemplo.

El hecho cultural es la batalla de la extrema derecha…

Sí, está claro. Y permítame que aquí haga autocrítica desde el espacio político al que represento. Nos hemos centrado mucho en la interculturalidad, en la mezcla como elemento de riqueza y en la defensa a ultranza de todos los derechos humanos. Me reafirmo en los tres aspectos, pero hemos olvidado algo sobre lo que tenemos que trabajar y es el duelo que se da entre la población local en pueblos en donde todo ha cambiado de forma radical en 25 años. Esto hay que reconocerlo y trabajarlo. Es entendible, no debemos criticarlo desde la arrogancia. Debemos ayudar a que comprendan que lo de antes no volverá y que lo actual aporta más aspectos positivos que negativos. Hay que trabajar el duelo migratorio, pero en ambas direcciones.

Cambiando de tercio, ¿le sorprenden las críticas al proceso de regularización?

Más allá de discursos estrambóticos de la extrema derecha como el que el otro día pronunció el representante de Vox en el Parlamento de Navarra hablando de deportaciones masivas e invasión, no he escuchado a nadie fuera del ámbito político partidista que se oponga a que navarros y navarras nacidos en el extranjero puedan regularizar su situación y pasen a tener derechos y no solo obligaciones. A nadie. Salimos ganando todas y todos con este proceso, migrantes y autóctonos, trabajadores y empresarios. Absolutamente todos. Salvo que seas un pseudo empresario esclavista y prefieras pagar en negro a tus trabajadores, que honestamente creo que es un empresariado casi inexistente en Navarra, o estés en nómina de Vox que al fin y al cabo te dedicas a esparcir odio, es muy difícil mantener un discurso contra la obtención de derechos en 2026 en una sociedad como la navarra.

¿Cómo está transcurriendo en Navarra?

Disponemos de un tejido social envidiable en comparativa con el resto del Estado. Los datos que tenemos es que todo está transcurriendo dentro de la normalidad, con los nervios lógicos entre las personas afectadas y los que surgieron los primeros días con los informes de vulnerabilidad. Pero a los lugares de tramitación dispuestos por el Estado hay que sumar la veintena de entidades sociales y sindicatos que han sido colaboradoras oficiales y muchas más que han ayudado, y esto es ejemplar. Por ello somos el único gobierno autonómico que ha aprobado ayudas para estas entidades porque creo que es de justicia. No disponemos todavía de datos oficiales de Navarra por parte del Gobierno del Estado, pero creo que se van a cumplir las previsiones y vamos a conseguir que miles de navarros y navarras sean ciudadanos de pleno derecho.