La inmigración como realidad estructural de Navarra y como uno de los grandes retos sociales, económicos y demográficos de los próximos años centró la primera mesa de debate de una nueva edición de Foro Hiria, organizada por Diario de Noticias y con el patrocinio del Gobierno de Navarra bajo el título «Inmigración y Futuro de Navarra: regularizar, integrar y convivir».

El encuentro abrió un espacio de reflexión sobre cómo afrontar la acogida, la integración y la convivencia en una comunidad en la que las personas de origen migrante representan cerca del 19% de la población y cuya aportación resulta cada vez más significativa para el sostenimiento demográfico, el mercado laboral y el desarrollo social.

Para abordar esta realidad desde distintas perspectivas, la mesa reunió a Eva Gurria, directora general de Políticas Migratorias; Jared Andino, coordinador de la Asociación Fénix; Itxaso Troyas, directora de Garaian, cooperativa de iniciativa social; e Isabel Guerrero, técnica de Convivencia Intercultural de la Mancomunidad de Servicios Sociales de Lazagurría, Lodosa, Mendavia, Sartaguda y Sesma.

La sesión arrancó con una reflexión compartida sobre el significado de la inmigración en Navarra y su proyección en los próximos años. La directora general de Políticas Migratorias, Eva Gurria, subrayó que la llegada de población migrante ha supuesto “una transformación para la sociedad navarra”, que hoy es “más diversa”, en un contexto marcado por el reto demográfico y la complejidad de la gestión pública. A su juicio, la inmigración abre simultáneamente oportunidades y desafíos en una sociedad que “va a seguir cambiando”.

En la misma línea, el coordinador de la Asociación Fénix, Jared Andino, defendió que la inmigración no es un fenómeno puntual, sino “parte de un proceso estructural de la evolución de Navarra”, mientras que la directora de Garaian, Itxaso Troyas, incidió en que se trata de “una realidad permanente que aporta riqueza cultural y social”. Desde el ámbito local, la técnica de Convivencia Intercultural, Isabel Guerrero, puso el acento en un enfoque distinto: más allá de las cifras, recordó que se trata de “vecinos y vecinas que conviven con nosotros” y que el reto pasa por “construir una sociedad verdaderamente multicultural”.

Los cuatro participantes coincidieron en señalar el papel creciente de la inmigración en el sostenimiento demográfico y en el desarrollo de Navarra. Eva Gurria destacó especialmente su impacto en el mercado laboral, con presencia clave en sectores como la hostelería, los cuidados, la industria manufacturera o el agroalimentario, donde su aportación resulta ya imprescindible. “Sin población extranjera, muchos sectores tendrían serias dificultades para funcionar”, advirtió.

En este punto, Jared Andino reclamó “romper estereotipos y construir un relato más ajustado a la realidad que reconozca tanto los desafíos como las aportaciones de las personas migrantes”, subrayando que una parte significativa de esta población cuenta con formación y cualificación para desempeñar también puestos de mayor responsabilidad y especialización. Asimismo, alertó de la precariedad laboral y de “las dificultades de homologación de títulos, que siguen limitando el desarrollo profesional de muchas personas migrantes”.

En la misma línea, Itxaso Troyas defendió la integración como un proceso de beneficio mutuo, en el que la convivencia amplía los espacios compartidos y genera nuevas oportunidades de relación social.

Retos de integración y convivencia

Desde el ámbito local, Isabel Guerrero situó el foco en los espacios cotidianos de interacción —escuelas, asociaciones o entornos laborales— como elementos clave donde se construye la convivencia real. En ese contexto, insistió en la importancia de trabajar la interculturalidad de forma transversal en todos los ámbitos de la sociedad navarra, recordando que “la interculturalidad debe ser transversal en todos los ámbitos de la sociedad navarra”.

A partir de ahí, el debate se enmarcó en la evolución de las políticas migratorias, que han pasado de centrarse en la primera acogida a incorporar dimensiones más amplias como la convivencia intercultural, la participación comunitaria o la salud emocional. Isabel Guerrero explicó este cambio como un tránsito desde la “coexistencia” hacia una convivencia normalizada en espacios compartidos.

En esa misma línea, la directora general de Políticas Migratorias, Eva Gurria, defendió la necesidad de “seguir adaptando las políticas públicas a una realidad social diversa y cambiante, teniendo en cuenta las distintas realidades del territorio navarro y la complejidad de la gestión en un contexto de transformación demográfica y social”.

Regularización y acompañamiento

Los cuatro ponentes coincidieron en señalar la vivienda, el empleo digno y la participación ciudadana como algunos de los principales desafíos. Asimismo, Isabel Guerrero añadió la importancia de “prevenir conflictos desde la proximidad y trabajar con especial atención con las personas vulnerables”, especialmente en el caso de las mujeres migrantes.

Uno de los bloques centrales de la mesa giró en torno a la situación administrativa de las personas migrantes. Jared Andino definió la irregularidad como una realidad marcada por la “incertidumbre constante”, que impide planificar proyectos de vida y condiciona el acceso al empleo o la vivienda. En su intervención, describió el impacto emocional de esta situación y el papel del acompañamiento como elemento clave en los procesos de regularización.

Desde la perspectiva institucional, Eva Gurria subrayó que “la regularización supone un elemento fundamental de reconocimiento y pertenencia social”. Por su parte, Itxaso Troyas añadió que “estos procesos han puesto de manifiesto la importancia de la coordinación entre administración y entidades sociales”. Al respecto, Isabel Guerrero destacó “el éxito del modelo de cooperación en Navarra”, mientras que Eva Gurria subrayó “el trabajo interdepartamental” como elemento clave del proceso.

En las conclusiones finales, Jared Andino recordó que “detrás de cada expediente hay una historia humana”. A su vez, Eva Gurria apeló a seguir avanzando hacia una sociedad “diversa, plural e inclusiva”. El encuentro concluyó con una idea compartida: “la inmigración no solo interpela a las políticas públicas, sino al modelo de convivencia que Navarra quiere construir en los próximos años”.