Jesús Vidaurreta Fernández, siempre en nuestros corazones
El 3 de junio se nos desgarró el alma. Se nos partió el corazón. Tu inesperada partida, la injusticia de tu final, hacen aún derramar lágrimas a quienes te queremos. Tan necesario que eres, la falta que haces. El dolor va dejando paso al recuerdo, a la sonrisa por los buenos momentos. Nos consuela el legado que dejas. Tu sonrisa perenne y tu mirada clara están en Fermín y en Jaime. La mejor herencia, construida con tu compañera de vida, Arancha. Su bondad de gran mujer brilla ante un dolor tan inmenso.
Te has ido junto a tus compañeros, Mintxo, Miguel Crespo, Juan, Miguel D’Entremont. Unido a ellos, como estuvisteis siempre, en vuestra vocación de servicio. Entrega que te viene de cuna. Del tío Jaime, bombero de Estella. Siempre al lado de vuestra madre, la tía Asun. En Camineros, en la plaza Aralar, en la huerta del Soto, en Igúzquiza, Zudaire. Vocación de servicio compartida con tus hermanos, Feli, Jaime, Luis, Mari Jose.
Jesús, Jesús Mari, (“solo me llamáis así vosotros”, nos decías entre risas). Buen profesional y, para nosotros, sobre todo, mejor, hijo, marido y padre. Tío, sobrino y primo cariñoso.
Nunca hubiésemos querido presenciarla, menos tan pronto. Has tenido una despedida a la altura de lo que eres. Con toda Navarra encogida, no merecías menos. Carismático, claro, leal, bondadoso, franco, cumplidor de la ley. Siempre con una palabra certera. La estela que dejas, lo querido que eres, lo hemos confirmado estos días. Tus compañeros y compañeras en una piña, llorándote, abrazando a los tuyos, cantándote, haciendo pasillo para arroparte y arroparnos. Navarra os cobija, tan bien expresado en su jota por vuestro amigo Alberto Gurrea. Se nos va tanto contigo que ni en una enciclopedia entera podríamos expresarlo.
Cumplo con estas líneas una de las frases de nuestras recientes conversaciones. “Escribe, prima, que te van las letras. A mí me saldría un informe”. Siempre tu profesión en la mente y en el corazón.Orgulloso de ser Policía Foral, de pertenecer a tu Unidad de Intervención. Vives en nuestras mentes y en nuestros corazones. Vuela alto, primo Jesús Mari.
La autora es prima de Jesús Vidaurreta Fernández