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En memoria de Miguel Crespo Obanos

"Nos vas a faltar mucho, tato. Seguro que, donde estés, ya están disfrutando de tu compañía"

En memoria de Miguel Crespo ObanosCEDIDA

Cuando te preguntan si conoces a una buena persona, yo pienso en Miguel, mi hermano.

Miguel no podría haber sido otra cosa en la vida que policía foral, porque así podía ayudar a mucha gente. De niños, yo le cuidaba como hermana mayor, pero después siempre fue él quien se preocupó de mí. Todos los días me enviaba un mensaje de texto o un audio: «Tática, ¿cómo estás?». Daba igual cómo estuviera él; si le preguntabas, siempre respondía: «Bien, de maravilla», aunque hubiese tenido el peor día de su vida. Nunca nos preocupaba con sus problemas; aguantaba todo con una sonrisa, porque él siempre sonreía. Y es uno de los detalles de Miguel que más nos ha comentado la gente estos días: su sonrisa.

Le pidieras lo que le pidieras, dejaba todo y acudía. Los demás siempre eran lo primero. «Sí a todo” respondía sin saber siquiera qué ibas a pedirle.

Era el mejor padre, loco de amor por su ratona; el mejor hijo, hermano, tío, primo, cuñado, amigo, compañero de vida y de trabajo. Su GIE era su vida. Un recuerdo muy especial para sus cuatro compañeros: Mintxo, Miguel, Juan y Jesús, y para sus familias. Servidores públicos, ángeles de la guarda para todas las navarras y navarros.

Ha sido muy emotivo recibir todos los mensajes, testimonios y recuerdos que nos han llegado a la familia estos días. Nos ayudarán a soportar la pena de su ausencia. Sabíamos que mi hermano tenía un corazón enorme, pero nunca habríamos imaginado que tantas personas llorarían su muerte y desde tan lejos.

Gracias a toda la gente de Miguel que estos días nos ha apoyado, ayudado, acompañado, sujetado, llorado con nosotras.

Nos vas a faltar mucho, tato. Seguro que, donde estés, ya están disfrutando de tu compañía. Seguiremos tu ejemplo de bondad y alegría.