¿Qué hay que hacer para llegar a un ministerio?
CUANDO era pequeño mi madre me decía, con más amor que cabeza, que llegaría a ministro. Siempre me lo tomé como un halago por algún hecho que demostrara cierta efectividad o eficacia en alguna de mis labores. Sin embargo, a día de hoy, creo que llegar a ministro es la meta a una trayectoria política extraña llena de triunfos y fracasos, alianzas y oposiciones.
Zapatero, en un intento de lavar la cara al Gobierno que hoy daría la mayoría absoluta al PP, ha hecho un cambio radical en la cartera de ministros. Esto es normal, es otra cortina de humo. Lo que hay detrás de esa cortina es el cambio de sus políticas hacia la derecha neoliberal que da como resultados el decretazo de reforma laboral, el pensionazo a los 67, el recortazo de gasto social y el presupuestillo que, tal y como está pactado, reavivará el orgullo de ser provinciano.
Entrando en materia de los cambios ministeriales reconozco que Zapatero, más que en Derecho, es graduado en Matemáticas porque la aritmética política demostrada es de matrícula de honor. Se quita a quemados (De la Vega, Moratinos y Corbacho) y refuerza a los que están en auge (Rubalcaba y Pajín) o le apoyan internamente en el partido (Trini y Jáuregui).
Hasta aquí, la nota en aritmética llega a un sobresaliente. Hasta aquí, Zapatero mejora la imagen pública del Gobierno, se refuerza como líder del PSOE y nos desvía la atención en cuanto al fracaso social de su política.
La puntilla que le da la matrícula de honor es el hecho de que llega una gran incorporación: Rosa Aguilar como ministra de Medio Ambiente. Con IU subiendo, los sindicatos preparando nuevas acciones y los verdes mejorando notablemente en Europa, ZP mete al rostro mediático más notorio en los últimos años de la izquierda en su Gobierno. Lo dicho, un genio.
El PP, conocido por buscar el error en el PSOE de cara a los medios, ya ha comunicado a través de Sáenz de Santamaría que no se ha procedido a "la supresión de ministerios y un esfuerzo de austeridad". Si es que me da la risa. Eso ya lo ha hecho suprimiendo Vivienda e Igualdad.
Ése es el problema: mucha aritmética y es que hasta remodelando el Gobierno, la última preocupación del PSOE es la labor social del Estado. ¿Es que Vivienda e Igualdad no son importantes? Me da pena y rabia al mismo tiempo.
Pues eso, que para ser ministro o ministra no hace falta ser inteligente, válido, saber de la cartera de la que te toca responder o algo relacionado con las capacidades humanas. En este país, sólo basta con que tu investidura pueda hacer más opaca la cortina de humo ante la que el Gobierno se tenga que esconder. Gracias mamá pero no quiero ser ministro.
Javier Bilbao Hierro
Jóvenes de IUN-NEB Gazteak