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Imagine

IMAGINE que lleva una vida normal como la de tantos, pero de un día para otro cambia todo, pasando a engrosar la lista de personas con discapacidad de Navarra. El origen no importa, sólo tu realidad.

Por la calle vemos personas diferentes que pasan desapercibidas en su silla de ruedas, con su perro guía, con su lenguaje de signos, y muchas otras con una diferencia no tan evidente, pero no por ello menos complicada. (En Navarra existen 42.300 personas con alguna discapacidad). Todos ellos pertenecen al colectivo de la discapacidad, pero también son capaces.

Han pasado muchos años desde que diferentes grupos de padres, familiares y amigos tuvieron la inquietud de asociarse y crear espacios donde sus hijos pudieran desarrollar todo su potencial a lo largo de su desarrollo vital (estimulación precoz, educación, etapa laboral, ocio...).

En este largo camino, en el área laboral que nos ocupa como Acemna (Asociación de Centros de Empleo de Navarra), hubo un hito legislativo de gran importancia. En 1982, el Parlamento español aprobó una ley de enorme trascendencia para el mundo de la discapacidad: la Ley de Integración Social del Minusválido (Lismi). Dicha ley configura el empleo como uno de los principales medios, si no el principal, para conseguir la mejor integración social y laboral posibles de este colectivo, obligando a las empresas de más de 50 trabajadores a tener en sus plantillas al menos un 2% de discapacitados, y creando una figura jurídica que ha resultado ser el medio más eficaz para la generación de empleo de personas con discapacidad: los centros especiales de empleo.

Han pasado 28 años y la cuota del 2% se incumple de modo sistemático, y las medidas alternativas a dicha cuota no terminan de conocerse y asumirse por parte de las empresas navarras, como ha quedado reflejado en el estudio realizado por esta asociación y que se presentó el mes pasado.

En cambio los CEE de Navarra, como se ha demostrado a lo largo de los años transcurridos, se han convertido en importantes e imprescindibles para este colectivo tan vulnerable. Prueba de ello son las 1.250 personas discapacitadas que en Navarra tienen un puesto de trabajo a través de los centros especiales de empleo.

Otro hito que consideramos también de gran importancia es la modificación del artículo 9 de la Ley Foral 6/2006 de 9 de junio de Contratos Públicos, aprobado por unanimidad en el Parlamento de Navarra hace ahora un año. Dicho artículo obliga a reservar el 6% de la contratación pública a centros especiales de empleo y centros de inserción sociolaboral.

Desgraciadamente debemos manifestar que en este primer año, la aplicación del art. 9 deja mucho de desear. Esperamos que no ocurra lo mismo que con el 2% de las empresas.

Sirva también el presente escrito en el día internacional de la discapacidad para mostrar desde Acemna nuestro agradecimiento a: las personas discapacitadas que confían en nosotros; los políticos que crean y desarrollan leyes para proteger y apoyar a este colectivo; los agentes económicos y sociales por ir avanzando en el cumplimiento de sus obligaciones; la población en general por ver a las personas discapacitadas como capaces de realizar las tareas si se les brinda una oportunidad.

¿Quién dijo que sea fácil? ¿Y quién que imposible?

Eloy Burgui Anaut

Presidente de Acemna (Asociación de Centros de Empleo de Navarra)