VIVIMOS rodeados de preguntas y avanzamos, aún sin saberlo, en la medida en que conseguimos responderlas. Nos lo preguntamos todo, incluso aquello que difícilmente somos capaces de resolver, porque quien tiene curiosidad, ganas de conocer, deseo de asomarse a lo nuevo, está un poco más vivo; y aunque a veces se transite, como si el tiempo no pasara, por el terreno de la duda, en un equilibrio imposible, sólo la toma de decisiones, la elección de un camino u otro nos deja seguir la ruta, con las nuevas preguntas que siempre surgen. Algunos interrogantes, aquellos que tienen que ver con la persona, la pareja, la familia, la ciudad, la sociedad, lo que somos y cómo nos afecta lo que nos rodea son algunas de las cuestiones que aborda el filósofo José Antonio Marina en su nuevo libro Las culturas fracasadas. El talento y la estupidez de las sociedades, un ensayo en el que se adentra en el movedizo terreno de la inteligencia de la sociedad. Porque realmente son tantas las contradicciones que nos rodean que es difícil no pensar que vivimos en una sociedad adormecida. ¿Por qué si somos tan inteligentes hacemos tantas estupideces? ¿Por qué se cometen tantos disparates en la toma de decisiones políticas? ¿Por qué ese entusiasmo bélico que acomete cada cierto tiempo a las masas? ¿Es verdad que el pueblo tiene siempre razón? Éstas son algunas de las preguntas que recoge Marina en su libro el mismo en el que nos recomienda cómo sobrevivir a ellas: "Las preguntas nos lanzan a la piscina, pero lo importante es saber nadar, es decir, intentar sobrevivir a ellas contestándolas".
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