Orgullo y satisfacción
Según Sanz, toda Navarra siente "orgullo y satisfacción" por el Orfeón Pamplonés. Disiento en la forma, coincido en el fondo. "Orgullo y satisfacción" es una expresión de evidentes connotaciones monárquicas -lo mismo los Borbón la convierten en su lema heráldico-, y por lo tanto poco apropiada para resumir el sentir de una ciudadanía que, según el último Navarrómetro, puntúa a la Casa Real con un 3,9 sobre 10. Un suspenso que se viene repitiendo encuesta tras encuesta y que parece generar preocupación en La Zarzuela, ya que Letizia Ortiz y su marido últimamente hacen más bolos por Navarra que Barcina por fiestas de los pueblos. En febrero estuvieron en Roncesvalles inaugurando el Año Jacobeo, en junio en Pamplona entregando los premios Príncipe de Viana, ahora han venido a conmemorar el centenario de una cooperativa, a lo peor el mes que viene vuelven para inaugurar la nueva piscina de bolas del Txikipark. Pasando de la forma al fondo, el Orfeón Pamplonés es efectivamente una institución que concita el cariño y el reconocimiento de la mayoría de la ciudadanía navarra. Buena prueba de ello es que, en esta tierra de cainitas, no se ha alzado una sola voz en contra de que le sea concedida la medalla de oro de Navarra. Lógico. En pocos años ha pasado de estar al borde de la desaparición a -utilizando un símil del genial director del Orfeón, Igor Ijurra- jugar la final de la Champions coral, cantando en el Carnegie Hall de Nueva York. Y, como en el fútbol, como cuando Osasuna llegó a semifinales de la UEFA o a la final de la Copa, los políticos han corrido a retratarse -con el fotofílico Corpas a la cabeza- junto al triunfador, junto al Orfeón. Con los perdedores, las innumerables entidades culturales que se están ahogando económicamente -los presupuestos de Turismo y Cultura pueden bajar desde el comienzo de legislatura a 2010 un 33%- no hay foto. Canta terriblemente que este merecido reconocimiento a la coral pamplonesa llegue, oh casualidad, a escasos meses de las elecciones forales. Esta agradable nota de consenso casa difícilmente con el estridente soniquete excluyente de las últimas medallas. El Gobierno de Navarra opta por un premiado de consenso, oh casualidad, a escasos meses de las elecciones forales. El año pasado le dieron la medalla a UAGN y UCAN, excluyendo a EHNE. En 2008 se la concedieron a CEN, UGT y CCOO, marginando a ELA y LAB. Huelga decir que en ambos casos propinaron un medallazo en pleno rostro a las miles de personas que libre y democráticamente los votan. No es como para estar ni orgulloso ni satisfecho.