DESDE que se iniciara la grave crisis económica en 2008 hemos pasado de tener un 4%/5% de desempleo a tener en la actualidad el 12,50% de desempleo. Esto quiere decir que una parte de estos que están en desempleo cobran prestaciones, en el mejor de los casos de mil euros. Si nos referimos a la renta básica (prestación de algo más de 600 euros) en septiembre de 2010 eran 7.725 personas las que eran atendidas por la propia Administración Foral, calculándose unas 1.800 solicitudes de renta básica bloqueadas debido a la carencia de personal para realizar las valoraciones. Esto quiere decir que son muchas las familias navarras que hoy viven situaciones de graves carencias y precariedades, dándose muchos casos de pobreza.
Nos encontramos en este momento en la sociedad Lagunak con una campaña de mejora de la recaudación de cuotas y de algunos cambios efectuados al respecto, de cuyos fines nada tengo que objetar, pero me llama extraordinariamente la atención el que no se haya tenido en cuenta para nada la situación precaria y dramática en la que se puedan hallar muchos abonados y abonadas por culpa de esta situación de crisis que hoy golpea nuestra sociedad. Seguramente nos encontramos con un porcentaje nada desdeñable de abonados y abonadas que se vean obligados a dejar de serlo por no poder hacer frente a los gastos.
Lagunak debería tener en cuenta esta realidad de la misma manera que tiene en consideración abonados discapacitados y jubilados mayores de 65 años. Porque en muchos casos un jubilado mayor de 65 años cobra más que un parado o parada o una persona que percibe la renta básica. ¿Acaso los jubilados mayores de 65 años son ciudadanos de primera y los prestatarios del seguro de desempleo, renta básica o tal vez de nada tienen otra categoría?
No podemos funcionar con los mismos criterios que hace muchos años en los que la media de pensiones era muy baja (no quiere esto decir que ahora sea alta ni mucho menos) y el pleno empleo era casi una realidad en nuestra sociedad. La junta de Lagunak debe tener en cuenta la gravedad de la situación por la que mucha gente está pasando y establecer criterios más justos que los que ha establecido hasta el momento.
Alguien dirá que los servicios que ofrece Lagunak no son tan necesarios como otros y que, por lo tanto, no deben tener el carácter de universales y al alcance de toda la ciudadanía. Hay que reconocer que la política de cuotas hasta ahora ha seguido unos criterios sociales bastante aceptables. Eso no quiere decir que en determinados momentos no haya que poner en marcha medidas excepcionales mientras esta situación excepcional permanezca.
No nos olvidemos que la práctica del deporte está íntimamente relacionada con la salud y unas condiciones personales saludables, además de todos los casos de períodos de rehabilitación y de prescripciones médicas que no pueden dejar de ser satisfechas por problemas coyunturales de precariedad o pobreza.
Propongo que se tenga en cuenta a los socios/as de Lagunak que están en estas condiciones y que se utilice el criterio de la renta o de las situaciones difíciles sobrevenidas, debidamente justificadas para que la gestión de este servicio público sirva a las ciudadanas y ciudadanos de Barañáin con criterios de mejor justicia distributiva.
Battitte Martiarena
Concejal de NaBai de Barañáin