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Planchazo

Respondiendo a la llamada de Eric Cantona a boicotear la banca internacional retirando fondos durante el día de ayer, nada más salir del trabajo acudí presto a una sucursal de mi entidad financiera. Me sorprendió no encontrarme al proletariado en pleno abarrotando la oficina, siguiendo como un solo hombre -o como una sola mujer, en definitiva como un solo paria de la tierra- las consignas de ese nuevo Vladimir Ilich Uliánov Lenin en el que se ha convertido el futbolista francés. Imaginé que las colas se habrían dado a primera hora de la mañana, mientras yo trabajaba, así que no me amilané. Avancé con paso firme hacia el fin de la opresión, concretamente hasta el mostrador, y hablé con voz firme, atronadora cual la razón en marcha: "Quiero cerrar todas mis cuentas". Sorprendentemente, el bancario de turno no se inmutó. Simplemente me pidió el DNI, tecleó el NIF y acto seguido me dijo que para poder cerrar las cuentas debía abonar varias decenas de miles de euros. Consciente de que quien tenía ante mí no era un banquero sino un bancario, otro compañero trabajador explotado por el capital, le aclaré cordialmente los términos de la operación que deseaba realizar: "Perdona pero te equivocas. Yo quiero cerrar mis cuentas para boicotear a la banca retirando mi dinero, no dándole más dinero". Él me contestó sin perder la circunspección que quien estaba equivocado era yo, ya que para poder cerrar todas mis cuentas debía liquidar la hipoteca. La suma que me había mencionado antes era la resultante de restarle a lo que me queda por pagar de hipoteca el dinero que tengo en las cuentas. Al realizar la siguiente pregunta mi tono ya no era ni atronador ni cordial, sino más bien dubitativo. "Ahora mismo no llevo ese dinero encima, pero, si lo tuviera y lo ingresara, no generaría muchos problemas de liquidez, ¿verdad?". Negó girando la cabeza de izquierda a derecha, y añadió que por estos lares el único que genera problemas de liquidez es JC Flowers. La revolución no está al alcance de los hipotecados, es cosa de futbolistas ricos y sus medios coinciden con los de los grandes especuladores. Incapaz de asimilarlo, JK Lakasta, un servidor, quedó fuera de combate, de lo que el bancario, no tan compañero como yo pensaba, se aprovechó vilmente. Consciente de mi aturdimiento, me comentó, como quien no quiere la cosa, que si en vez de cerrar todas las cuentas metía mil euros a plazo fijo, me llevaba una plancha, y así le quitaba algo al capital. Lo hice. Cuando llegué a casa con la plancha y expliqué que era el botín resultante de mi boicot a la gran banca internacional, me dieron con ella en la cabeza. Por cierto, luego me enteré de que al final el tal Cantona no ha sacado su dinero del banco. Lo mismo también está hipotecado...