Reconozco que me produce una gran indignación ver como algunos grupos parlamentarios, cuyos nombres todos conocemos, se oponen a la construcción del Museo de San Fermín, argumentando que estamos en crisis y que las arcas públicas no están para hacer despilfarros. Con este razonamiento en la mano, digo yo, precisamente por eso, porque estamos en crisis con una tasa de paro que cada vez se infla más y cientos de personas en la calle dispuestas a trabajar y ser útiles a la sociedad, ¿esta obra no serviría para paliarla un poco? Es innegable que este museo va a crear puestos de trabajo, con lo cual podremos sacar a algunas personas de la cola del INEM. Pero no sólo eso, también va a repercutir en el turismo de nuestra ciudad, que no lo olvidemos es una de las principales fuentes de ingresos. Los Sanfermines tan sólo duran una semana, y en ese tiempo hosteleros y demás gremios relacionados con la fiesta se llenan los bolsillos con los turistas que se acercan a disfrutar de nuestras queridas fiestas. Pues tal vez, si mantuviésemos vivo el espíritu de los Sanfermines, a través de un museo que permita durante todo el año sacarle provecho a la fiesta, a lo mejor conseguiríamos no tener que esperar a julio para hacer el agosto, y que nuestra ciudad fuera un destino turístico más allá de la fiesta. En fin, ustedes verán, yo como humilde ciudadana, aprovecho estas líneas para dejarles mi opinión. Piénsenlo, y piensen más en los bolsillos de los ciudadanos y dejen de pensar sólo en estrategias electorales.