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Situaciones insostenibles

La situación de desesperación a la que la crisis económica puede llevar a una persona ante la falta de trabajo y la falta de medios llegó ayer al peor de los extremos en Olot, donde un hombre, sin antecedentes, asesinó a cuatro personas. Las víctimas: su jefe en una constructor, el hijo de éste y dos empleados de una entidad bancaria en la que no pudo cobrar un cheque de su empresa (de la que al parecer había sido despedido tras meses sin cobrar) por no tener fondos. Es, sin duda, la parte más negra de la crisis, de una crisis que deja a muchas personas en situaciones insostenibles, como ayer denunciaban desde Cáritas. El caso de Olot debería ser una alarma, un aviso de que quizás lo peor esté por llegar. Y es que miles de personas ven cada día cómo el tiempo pasa y la crisis no, cómo se acaba el margen para cobrar cualquier tipo de subsidio, cómo no llegan las ofertas de trabajo sea cual sea la cualificación profesional, cómo el banco aprieta y se suman los recibos impagados... Quienes se ven afectados cuentan cada vez con menos apoyo por los constantes recortes sociales de los gobiernos. Cáritas volvió a recordar en Pamplona la grave situación que se está generando por el retraso en el pago de la renta básica por parte de Bienestar Social. Retraso achacable a problemas de gestión y de carencia de personal. Ante eso sorprende que muchos de los esfuerzos se destinen a inspecciones que tratan de demostrar que algunas de las personas que solicitan y perciben la renta comenten algún fraude. Tal vez los haya, serán los menos, pero quizás no les quede otra salida. Así que, menos inspección y más atención.