Camus dice que vio en el invierno de 1946 una gramola en la que, sin que nadie echase en ella una moneda, sonaba música sin parar, a todo volumen. Justamente, si alguien echaba cinco céntimos en el infernal aparato, obtenía cinco minutos de silencio. En 1952, John Cage compuso 4"33", pieza musical para cualquier instrumento y cualquier solista o conjunto de intérpretes, en la que se indica al o los ejecutantes una sola cosa: que han de guardar silencio absoluto durante cuatro minutos y treinta y tres segundos. Billy Bragg y 39 músicos británicos acaban de grabar una versión de la célebre pieza de Cage. Esperan que, si por demanda popular su versión "suena" lo bastante en las radios, las tabarras musicales que habitualmente alcanzan lo alto de las listas de éxitos navideños se vean medianamente atenuadas. John Cage estuvo en el frontón Labrit de Pamplona en 1972, veinte años después de componer la famosa pieza que "sonará" ahora en las radios del Reino Unido. Por desgracia, su pieza no "sonará" mañana en la cuesta del Labrit, cuando Barcina, el consejero del ramo turístico y demás comparsas políticos amenicen a prensa y transeúntes con otra de sus muy conocidas tabarras inauguradoras, esta vez servida con villancicos y diversas amenidades prenavideñas. Es de suponer que el cortejo avanzará por la nueva pasarela del Labrit hacia el futuro museo del jolgorio, esa infraestructura imprescindible e impostergable, así que ahora mismo unas cuatro mil familias de esta tierra estén a la espera de que la beneficencia les adelante una renta básica con la que encarar el año venidero. Albert Camus lamentó que su generación hubiera sido privada de la oportunidad de rehacer el mundo o al menos de rehacer lo posible. No sospechaba que en un futuro habría quien ni siquiera tendría la oportunidad de poder parar durante cinco minutos escasos las inclementes letanías propagandística de los que, de espadas a ellos, ejercen cruda y ruidosamente el mando con el aplauso de los satisfechos.
- Multimedia
- Servicios
- Participación