LA lacra de la violencia machista se cobró ayer su víctima número 70 de este año, una cifra que supera en 15 los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o exparejas en el Estado respecto a 2009, cuando faltan apenas dos semanas para que acabe el año. El mes de diciembre, con cinco fallecidas en 17 días, contribuye a este terrible incremento, aún lejos de las 77 mujeres asesinadas en 2008, pero con varios casos pendientes de resolución, como el de María Piedad García, desaparecida en Boadilla del Monte, cuyo novio apareció ahorcado, y el caso de María Ángeles Germán, de cuyo paradero nada se sabe desde que el mes de agosto faltara de la localidad navarra de Urbiola. Además, la proximidad de las fiestas navideñas, que acentúa los problemas de convivencia en los hogares, no facilita que los crímenes se detengan. Los expertos no se ponen de acuerdo en por qué la violencia de género se mantiene, pese a las campañas y al claro rechazo social, ya que los factores son múltiples y difíciles de analizar. A la crisis y las dificultades económicas, y al temido efecto contagio que lleva a los agresores a emular comportamientos difundidos por los medios, se añaden en los últimos meses la eliminación del Ministerio de Igualdad, que es ahora una Secretaría de Sanidad, y el fin del teléfono de atención a los maltratadores, entre otras medidas. En Navarra, donde hasta el 31 de octubre se habían registrado 1.046 denuncias, las instituciones renovaron ayer el acuerdo para la coordinación efectiva en la atención y prevención de la violencia machista, como muestra del compromiso contra esas agresiones y la idea de brindar toda la ayuda posible a las víctimas, de manera que estén protegidas para denunciar a sus maltratadores. Y es que sólo 18 de las 70 asesinadas en el Estado español habían presentado denuncia, según indicó la ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín, que pretende ahondar el próximo año en la protección de los hijos de las mujeres agredidas, menores que son también víctimas. Las denuncias, la correcta actuación de policías y jueces y la aplicación de las órdenes de alejamiento, la educación contra todo tipo de violencia y la superación de las mentalidades machistas que aún perduran son condiciones necesarias para que no haya ni una sola muerta más.