EN estos tiempos de crisis os queremos presentar a dos administradores de la economía doméstica, a Ekain y a Arkaitz.

Ekain, ante las dificultades económicas, ha tenido que replantearse los gastos y ha decidido priorizar los aspectos básicos. En su casa seguirá manteniendo la alimentación correcta, tendrán la ropa de abrigo necesaria, seguirá funcionando la calefacción y sus hijos tendrán lo que precisan para educación y sanidad. Pero él tendrá que cambiar algunos hábitos; dejará las comidas en el Europa con la cuadrilla, los vermuts diarios, el crucero de mayo no podrá ser ¡qué pena!, lo cambiará por excursiones por la comunidad, los dos coches de casa son demasiado gasto, se quitará uno y usará más el transporte público. Estas Navidades no pondremos tantas luces, pero sí un pinito para los de casa. Lo primero es lo primero, y si hay que apretarse el cinturón?.

Arkaitz, sin embargo, no está dispuesto a apretarse su cinturón, así que no está dispuesto a dejar de frecuentar las comidas en el Europa con su círculo social, mejor apago la calefacción y que se abriguen más en casa. No está dispuesto a dejar de ir al club de pádel, en mi casa se comerá más patatas y pollo y menos pescado fresco y ternera, y ya no habrá pasteles para los cumpleaños. Mi crucero no me lo quito que luego tengo que enseñar las fotos a los amigos, mejor que no tengan extraescolares las niñas. Y yo en villavesa no voy, mejor les borro del autobús escolar y que usen ellas el trasporte público. Estas Navidades volveré a comprar un pino enorme y le pondré muchas luces, lo pondré en el balcón para que se vea bien, y dentro de casa no hace falta nada, mejor usamos velas y menos bombillas.

En estos tiempos de crisis, cuando nuestra Administración Pública debería comportarse como Ekain, lo está haciendo como Arkaitz al administrar los recursos públicos. De los 700 millones de euros que se destinarán el año próximo al Plan Navarra, 139,9 corresponden al Canal de Navarra; 136,6 a carreteras autovías y 88,4 al TAV. Frente a ello, Educación y Sanidad se llevan tan sólo 88,9. Es decir, el cemento (autovías, TAV, Canal de Navarra) se lleva el cuádruple de lo destinado a estas dos necesidades sociales básicas.

Y para muestra un botón, al centro residencial San José para personas con discapacidad intelectual dependiente de la Andep se le ha pedido que recorte hasta un 15% en el presupuesto destinado a alimentación; objetivo que para ser cumplido pasa por, entre otras cosas, privar a los residentes de un bollo en el desayuno los días festivos. Entre otras medidas de recortes como sustituir las marcas de los productos (alimenticios, de higiene...) por marcas más baratas y no sustituir al personal en detrimento de la calidad asistencial a las personas residentes? ¡y lo que nos queda por ver!

¡Ay, Arkaitz, menos aparentar y despilfarrar y más respeto a las necesidades básicas!

Mª Ángeles Garayoa Úriz

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