Hace ya algunos años que se nos fue para siempre una gran persona y un gran artista, su poso sigue vivo y quiero desde estas letras agradecerle inmensamente todo lo que nos enseñó.

Hoy he llorado desconsoladamente y aseguro que no lo hacía desde hace muchísimos años, no soy de lágrima fácil. La explicación es muy simple, Juanito nos enseñó a vivir y sentir la música. Pues bien, escuchando un disco de ópera, algo que aprecio, pero que sólo me considero un aficionado más a ella, he recordado una vez más lo que es sentir de verdad lo que la voz humana es capaz de transmitir.

Sé que he sido un agraciado habiéndote conocido Juanito y me consta que te llevaste una decepción con mi ausencia de Elizondo, pero puedes estar satisfecho, ya que todo lo que sembraste en tu querido valle perdurará durante muchos, muchísimos años en todos aquellos que tuvimos la oportunidad de tratarte de cerca.

El fruto de tu semilla sigue y seguirá vivo atravesando décadas e incluso siglos, algo que ya lo ha hecho, pero estoy seguro de que ni tú mismo podrías imaginar el eco que alcanzarían tus conocimientos, tus andanzas, tu cariño y, por qué no, hasta tus broncas. Todo ello era parte de tu forma de entender la vida y quiero que quede bien claro que has sido un gran maestro, para mí y para muchos baztandarras.

Eskermile Juanito.