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Acogotados

EL Gobierno de Zapatero está dispuesto a subir la edad de jubilación a los 67 años el próximo 28 de enero, sí o sí, tras acordar que se ampliará el número de años a cotizar para calcular las bases de las prestaciones. Se insiste una y otra vez en que otros países europeos funcionan así; pero claro, el sistema no es igual para todos. Los exministros españoles reciben tras su cese el 80% del salario durante dos años, al que pueden sumar el de diputado o senador; los senadores y diputados obtienen la pensión máxima con estar siete años ocupando el escaño, pues cuentan con aportaciones para que así sea, nada que ver con los 35 años que el empleado raso debe completar para llegar a esa cota; y se pueden retirar desde los 60 con el máximo legal y prejubilarse con ayuda mensual desde los 55 -además, cuando dejan el puesto, cobran hasta dos años más su salario y pueden emplearse en lo que gusten-. Los expresidentes del Gobierno disfrutan de pensiones vitalicias a cargo de los Presupuestos Generales del Estado (González, Suárez y Aznar se repartirán el año próximo 238.010 euros, 80.000 euros por cabeza), a las que suman generosos sueldos en la empresa privada, coche oficial y transportes gratis, entre otras muchas facilidades. A nivel autonómico, se imita el modelo de Madrid. El futuro de millones de trabajadores depende de las decisiones de personas absolutamente ajenas a la realidad de la mayoría. A miles de empleados se les ha encogido el sueldo o lo han perdido directamente junto al puesto, los parados se van a quedar sin el colchón de los 426 euros... pero parece que la sociedad no reacciona ni las manifestaciones son multitudinarias. Será que la maldita crisis nos tiene acogotados.