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La necesaria unilateralidad

El contenido del previsible comunicado de ETA debe dejar claro que la decisión de la organización armada depende de ella misma, no de lo que puedan hacer otros agentes

ES probable que nunca un comunicado de ETA haya sido esperado con tanto interés mediático y tanta ansiedad política como el que se viene pronosticando desde hace meses. Por más que los firmantes del Pacto Antiterrorista pretendan aparentar desdén o escepticismo, no cabe duda de que ETA se la juega con este comunicado. Se la juega, también, la izquierda abertzale ilegalizada que a trancas y barrancas ha llegado a apostar unilateralmente por la defensa de su proyecto político con las exclusivas vías de la democracia. Y no solamente se la juegan ETA y la ilegalizada Batasuna, sino el resto de las formaciones políticas, que deberían readecuar sus estrategias a un escenario sin terrorismo. Se la juega, también y muy especialmente, la sociedad vasca que ha sufrido tan de cerca las consecuencias del terror y que tiene derecho a un futuro en paz. Por todo ello, es lógica la expectación sobre lo que ETA vaya a decir en su comunicado. Es necesario que aclare de una vez por todas si va a optar por la unilateralidad o por la bilateralidad. Es decir, si el cese de la lucha armada -que se supone acepte de manera permanente y verificable- va a ser una decisión tomada por ETA de forma unilateral, o va a estar condicionada a lo que por su parte y en correspondencia hagan otros agentes. Una decisión unilateral, según el Diccionario de la Lengua equivale a "la que afecta solamente a una parte", en este caso a ETA, que decide por sí misma, sin condicionarla a contrapartida alguna. Esta va a ser la decisión que pueda hacer creíbles los calificativos de permanente y verificable exigidos por los mediadores internacionales y los firmantes del Acuerdo de Gernika. Para que verificable pueda ser interpretado como irreversible es necesario que ETA deje claro que el paso histórico que va a dar no es otra cosa que el cese unilateral de su actividad armada, eso que los ocho presos decían en la entrevista publicada ayer como la expresión diáfana y terminante de "la decisión definitiva de dejarlo". La bilateralidad en esa decisión, también definida en el diccionario como "relativa a los dos lados, partes o aspectos", indicaría un alto el fuego condicionado a lo que el otro -se supone que el Estado- vaya a hacer. Y eso sería repetir su tutelaje y repetir la frustración.