Sábado, 18 de diciembre. Ha nevado esta noche en los montes de la comarca de Pamplona. A las 10.30 horas salgo con mi bici, la carretera está mojada pero no hay hielo, han echado sal.

Me apetece ver paisajes nevados, subiendo Erro ya hay nieve, arriba, ni te cuento, y sobre todo, frío. Mezkiriz está precioso, me lío la manta a la cabeza y aparezco en Roncesvalles, ¡de postal navideña! El bar está cerrado y me paro a admirar el paisaje. En esto que por un sendero de Orzanzurieta, veo caminando al Olen-tzero. Más abajo, entre los árboles del bosque, me parece ver cruzar el trineo del Pere Noel. Me digo, estarán entrenando, como yo. Las campanas de la Colegiata que estaban sonando no conseguían acallar el zumbido del cuerno de Roldán, que el viento hacía sonar a lo lejos.

Y es cuando la vi. ¡La diosa fortuna me estaba sonriendo! Pero me dejó una duda, no sé si la sonrisa era maliciosa o cómplice. Sea como fuere, yo le hice un guiño. Uno no sabe qué hacer para olvidarse del frío.

Zorionak. Suayo Noel. Bom Nadal. Feliz Navidad a todos.