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Injusta euroorden

aURORE Martin es una ciudadana vasca de Maule cuya extradición a través de una euroorden ha solicitado Madrid a la Justicia francesa por su militancia en Batasuna. No hay acusación que le implique en presuntas actividades relacionadas con la violencia, y Batasuna es en el Estado francés una organización legal, por lo que su extradición, aprobada por la Corte de Casación de París, resulta extraña desde el punto de vista jurídico e inasumible desde el punto de vista de los valores democráticos. No es la primera persona detenida o encarcelada por desarrollar una actividad política -y ahí están los ejemplos de Arnaldo Otegi o la navarra Miren Zabaleta, entre otros, en la cárcel hace más de un año por impulsar el debate político en el seno de la izquierda abertzale oficial que ha desembocado en la decisión unilateral de poner fin a la violencia como vía de lograr objetivos políticos-, pero es el primer caso en estas condiciones que se produce en el Estado francés. De hecho, prácticamente todo el arco parlamentario de Iparralde, incluidos el Partido Socialista Francés y destacados cargos políticos de la derecha y el centro, han criticado la medida por considerar que vulnera derechos políticos y civiles fundamentales. Aurore Martin ha optado por esconderse para no facilitar su entrega a la Fiscalía española. La colaboración institucional y policial entre ambos estados ha sido un elemento clave en la lucha contra ETA, pero su utilización instrumental por intereses partidistas o electorales supone cruzar otra línea roja en la vulneración de derechos democráticos en el ámbito de la libertad de expresión, de opinión y de asociación.