La pasada semana se publicó oficialmente la memoria del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea correspondiente al año 2009. Año tras año, no hacemos sino constatar una misma situación que tiene todo que ver con una política sanitaria concreta, la de la consejera Kutz y su partido, UPN, con mayor o menor complacencia del resto del espectro político.

La memoria de 2009 vuelve a situar la eventualidad entre el personal de Osasunbidea en tasas inasumibles e inamovibles: el 44%, mientras que el absentismo, tantas veces empleado para justificar la temporalidad, baja del 8,41% en 2008 al 7,73%. Por otra parte, el gasto total ha aumentado respecto a 2008 en un 7,5 %, pero, curiosamente, el incremento del gasto dirigido a realizar conciertos con el sector privado ha crecido un 20%, continuando con una tendencia ascendente. La CUN sigue aumentando su peso en la concertación, a la vez que consume casi la cuarta parte (el 23%) de los productos hematológicos puestos a disposición para uso hospitalario en Navarra por parte del Banco de Sangre (a partir de donaciones altruistas).

Se han aumentado las derivaciones al sector privado (intervenciones quirúrgicas, pruebas diagnósticas -radiológicas sobre todo- o primeras visitas) de forma muy notable para supuestamente paliar las listas de espera. La solución a la que nos orientan es esa doble vía compuesta por la concertación y las peonadas (horas extras en Osasunbidea), en lugar de fortalecer con esos recursos la red pública. Si los datos arrojados son pésimos para el año 2009, podemos esperar un mayor empeoramiento para el ejercicio 2010, el año de los cierres de servicios, del estancamiento de todos los procesos de concurso oposición, de los recortes en la contratación, del espaldarazo al Opus... En breve seguramente asistamos a una maniobra de distracción, acercándose las elecciones en Navarra, y se anuncien nuevas convocatorias de empleo público, tratando de hacernos ver de nuevo la zanahoria, ocultándonos previamente los palos que nos están dando.

Ante la perpetuación de la precariedad y de la privatización creciente que ponen en grave riesgo la calidad de nuestros puestos de trabajo y de la propia protección de la salud a la sociedad, no podemos permanecer impasibles. Cada persona que trabaja en Osasunbidea tiene ese doble papel de trabajador y usuario, por lo que tiene doble motivo para defender este patrimonio público, de todos. Así, los sindicatos CGT y Solidari hemos decidido unir nuestros esfuerzos en ese sentido, tratando de asumir nuestra responsabilidad sindical a la hora de velar por este tesoro que es nuestra sanidad pública, universal y de calidad.