la próxima vez que les escriba será el año que viene, y me sigue impresionando la circunstancia, qué quieren. Aunque sea como siempre a la vuelta de una semana, será lo mismo pero no es lo mismo, da más vértigo. A saber qué nos depara el 2011, que de momento anuncia la luz más cara y el Clamoxil racionao, con esto de la implantación de los medicamentos unidosis. Dicen que Salud y los farmacéuticos son escépticos al respecto pero ya se les curará, el escepticismo se pasa como la gripe. También al señor Nespresso le dijeron que estaba loco cuando se le ocurrió la curiosa idea de hacer unidosis de café, y ya ven. Se han multiplicado las marcas como los panes y los peces, y vamos camino de vivir en un estado de encapsulamiento cafetero cuasi global. Al que no tenía ya la maquinica dispensadora, se la ha traído Olentzero, y si no, aún llegan a tiempo los Magos para remediarlo. Está el personal de un catador que mata con tanta variedad de tuestes en el armario, aunque sea a doblón la taza. Como no se pongan las pilas en los bares, los baristas domésticos van a empezar a salir a tomar algo con la cafetera en el bolso, y tras el éxito del botellón se impondrá el del cafetón. Se libran de que hacen falta enchufes, porque creo que es lo único que de momento frena a los paladares más exigentes. Yo porque siempre he sido más de Cola Cao, y esto hace tiempo que lo tenemos en sobres monodosis, o algo así, porque a mí por lo menos con un sobre entero más que un Cola Cao se me hace un barrizal, pero vaya, volviendo al café, me aseguran que hay quien no viaja ya sin su capsulera. Total, que la unidosis médica nos pilla curtidos, y lo de adaptar los blister de las pastillas caerá por su peso, como todo lo demás. A ver quién nos iba a decir que la música nos la iban a vender también por raciones y ahí estamos, comprando las canciones de una en una. Acuérdense que hemos de llegar a comprar por estrofas. Si no, al tiempo.
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