(...) A través de estas líneas me gustaría agradecer, y sobre todo homenajear, a toda una generación de hombres y mujeres nacidos en las primeras décadas del siglo pasado.

Gracias a mi trabajo con personas mayores soy una testigo privilegiada de las vivencias de estos hombres y mujeres que han vivido guerras, persecuciones políticas, hambre, luchas por derechos sociales como el que las mujeres puedan ser parte activa de esta sociedad, conquistas sindicales, avances insospechados en ciencia y tecnología y miles de cambios que tienen grabados a fuego tanto en su corazón como en sus neuronas.

Reconozco que cada vez que escucho una historia de vida contada por sus protagonistas (...) siento la emoción del que percibe que está asistiendo a un hecho único e irrepetible en la historia de la humanidad. Esta generación ha sabido adaptarse a los múltiples cambios con un bajo nivel de recompensa social.

Las personas mayores de 80 años son los que perciben las pensiones más bajas, algunos incluso tienen que vivir con 339,70 euros al mes.

Todos no pueden recibir la atención que ellos prestaron a sus mayores porque, debido a los múltiples cambios sociales, las estructuras familiares han cambiado y no siempre hay alguien en las familias que les pueda atender y tienen que resignarse a que les atienda alguien ajeno si sus economías se lo permiten, o si no ir a una residencia cuando ya no puedan cuidarse solos.

Sus cuerpos, gracias a los avances de la medicina, sobreviven a enfermedades que anteriormente habían matado a sus padres y ahora se encuentran con vida pero con muchísimas limitaciones que les impiden disfrutar de toda una amplia oferta de actividades de ocio que jamás hubieran soñado, pero que en su tiempo no pudieron disfrutar porque tenían que trabajar de sol a sol. (...).

Una de las frases que oigo muchas veces a nuestros mayores es que es de bien nacido ser agradecido, y si algo tengo claro es que la formación académica es muy importante, pero la vida es la que más enseña, y esta generación de supervivientes son unos sabios de la vida, por eso espero que esta sociedad en algún momento sepa reconocer y agradecer las lecciones de vida que nos pueden dar si queremos oírlas.

Muchísimas gracias a cada uno de los hombres y mujeres que forman o han formado parte de esta generación por ser parte de nuestra historia, y a nivel individual os doy las gracias por haberme dejado ver la vida a través de vuestras gafas.