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Cristales rotos

Quiero comenzar este escrito dando las gracias por tener solamente tres puntos de sutura en la frente, por tener sólo la cara llena de cortes, por tener tan solo un gran hematoma en los ojos que me deforma la cara, por pasarme dos horas llorando, lo cual permitió que posibles cristales que pudieron entrar en mis ojos salieran sin dañarlos. A fin de cuentas, por no haberme destrozado la vida con las múltiples lesiones que puede dejar un vaso de cubata de cristal cuando te lo estampan en la cara, cual jugador de balonmano se tratara tirando un penalti.

También quisiera agradecer de otra forma, desde la total y más entera ironía, claro está, al personal de seguridad de la discoteca Vaivén de Pamplona, que en omisión del deber de socorro, no hicieron más que entorpecer, no sólo no facilitar, sino, repito, entorpecer la labor de reconocimiento tanto de la culpable como de los que le acompañaban.

¿Qué nivel de agresividad se puede tener ante una persona que no conoces, no la has visto nunca, ni tan siquiera has mediado palabra con ella, para que te rompa un vaso en la cara? Por ello, sigo dando las gracias de levantarme por las mañanas y poder seguir viendo las caras sonrientes de mis hijos.

Si alguien vio esta agresión la madrugada del 18 de diciembre a las 5.15 horas, en la discoteca Vaivén, o pudiera facilitar algún dato, por favor, avisar a la Policía Municipal de Pamplona. Gracias.