Todos hemos sin duda leído la noticia del profesor de Cádiz denunciado por la familia de un alumno musulmán por mencionar el jamón en clase, palabra que aparece en el mismísimo Corán, luego ofensivo no puede ser. Como no podría ser de otra manera, la Consejería de Educación y el más elemental sentido común apoyan al profesor. Sin embargo, está bien saber que este tipo de posturas intolerantes de gente sin cultura y desconocedora de su propio libro sagrado son anecdóticas y que la inmensa mayoría de los musulmanes son gente de bien. En Estados Unidos grupos cristianos radicales se dedican a asesinar a médicos abortistas y hacer estallar bombas en las clínicas donde trabajan. Hace poco un cura norteamericano pretendía quemar provocativamente cientos de ejemplares del Corán en una hoguera. Y no por ello tachamos a todos los cristianos de intolerantes y asesinos. Manzanas podridas hay en todos los cestos. No utilicemos el jamón como excusa contra los musulmanes.