censura Guerra al PSC porque son más los catalanes que votan socialismo a la Moncloa que a la Generalitat y me ratifico en que el sector esencialmente jacobino del PSOE sigue sin entender los hechos diferenciales, sean de cuño nacionalista o foralista. Porque a estas alturas de la película democrática resulta irrisorio soslayar que en los territorios históricos, Navarra entre ellos, el PSOE concita más apoyo en las elecciones generales que en las autonómicas porque le cae un ingente sufragio prestado en contra de la derecha española, ese voto útil a modo de mal menor aun tapándose las narices. Quien no interiorice esta obviedad en el PSOE difícilmente puede calibrar el estacazo que se avecina en los comicios de 2012 y que ya paladea sin recato Rajoy. Especialmente si Zapatero es el candidato, ya que, aunque resistió lo indecible, ha acabado por sucumbir a las presiones internacionales legislando de manera frenética contra su propio programa -verbigracia, abaratamiento del despido, retraso de la edad de jubilación o encarecimiento de suministros energéticos básicos-, de tal forma que ha incurrido en una lastimosa asimilación con el PP y así tanto monta, monta tanto, José Luis como Mariano. Ese desgaste lo van a sufrir en alguna medida las federaciones socialistas en las próximas elecciones autonómicas y municipales, si bien tal evidencia tampoco puede servir a los barones regionales y locales para enmascarar sus propias miserias, sea en el Gobierno o en la oposición, si en mayo se estrellan. Por honestidad, y también por lealtad, cada palo tendrá que aguantar su vela.