¿Sindicalismo de contrapoder para la salida de una pandemia?

29.05.2021 | 12:31
Primer mitin en Bilbao del EAJ-PNV en abril de 1977 tras el vacío de la guerra y la dictadura

El pasado 28 de abril, Joe Biden, pronunció su primer discurso en el Capitolio como Presidente de los Estados Unidos en la sesión conocida como la del "Estado de la Unión". Fue una intervención plenamente socialdemócrata, mejor dicho socialcristiana ya que Biden es católico e Ignaciano. No creo equivocarmeal pensar que el Lehendakari Agirre la hubiera ratificado con su firma desde el gesto hacia las dos presidentas en el pódium, hasta su alusión al asalto del Capitolio. Recomiendo su lectura. Pronunció el discurso más progresista en la historia de los EE.UU. Fue valiente. No lo tiene fácil. Experiencia, tiene.´

Hizo afirmaciones muy importantes pero quiero destacar una,entre muchas:
"Wall Street no construyó este país. La clase media construyó el país y los sindicatos construyeron la clase media. Por eso le pido al Congreso que apruebe la ley para proteger el derecho a sindicalizarse, la Ley PRO y la envíe a mi escritorio para que podamos apoyar el derecho a sindicalizarse. Y por eso mientras estén pensando en enviar cosas a mi escritorio, aumentemos el salario mínimo a 15 dólares. Nadie que trabaje 40 horas a la semana, debería vivir bajo del umbral de pobreza. Necesitamos garantizar una mayor equidad y oportunidades para las mujeres y mientras hacemos esto llevemos la Ley de Equidad de salario a mi escritorio también.

Igualdad de salarios. Ha pasado demasiado tiempo y si te preguntas si ha pasado demasiado tiempo mira detrás de mí. No impondré ningún aumento de impuestos a las personas que ganen menos de $400.000. Pero es hora de que las corporaciones estadounidenses y el 1% más rico de los estadounidenses comiencen a pagar su parte justa. Solo su parte justa. Creo que lo que propongo es justo. No busco castigar a nadie".

La foto que publico es de abril de 1977. Se trata del primer mitin en Bilbao del EAJ-PNV tras el vacío de la guerra y la dictadura. La gente no cabía en La Casilla. Había entusiastas desde el techo a la plaza exterior. El "viejo partido del pasado" volvía a liderar el país.Se vio dos meses después con la elección de ocho diputados. En la fotografía podemos distinguir a Pedro Basaldua, secretario de Agirre y Delegado en Argentina, Dña. Concha Azaola, presidenta de Emakume Abertzale Batza, Manu Robles Arangiz, presidente de ELA-STV, Carlos Garaikoetxea presidente del EBB, Manuel de Irujo, Lurdes Munitxa y Xabier Arzalluz. Salvando las distancias todo el acto fue el discurso social de Biden pero hace 44 años e incluso más progresistalo que nos ha permitido llegar como sociedad donde estamos.Y traigo la fotografía a colación pues allí estaba,como se ve,el presidente de Solidaridad de Trabajadores, la ELA sindical, sin ningún complejo. Normal. Soli había nacido del seno del propio partido en 1911 para defender a los trabajadores vascos.Y como nos dijo Manu Robles la argamasa con el partido era la doble afiliación y la sintonía con las encíclicas sociales de los Papas,en tiempos de confesionalidad, así como el respeto por Sabino Arana como promotor del nacionalismo vasco reivindicativo. El propio Robles Arangiz había sido diputado en el Congreso en tiempos de la República por el PNV.No había complejos de adolescentes ni cruzadas continuas de querer matar al padre.Como no lo tiene la UGT con el PSOE.

Nada que ver la actual con la actual ELA,acomplejada y correa de transmisión de Sortu, desconociendo que vivimos en una situación límite.Ya hemos visto el dogmatismo romo de la IA para crear nuevos puestos de trabajo como el caso Corrugados de Azpeitia, con la anuencia del Soviet,así como lo que fue la campaña puerta a puerta en Gipuzkoa. Gentes incapacitadas para crear bienestar. Mentalidad de dictadura cubana. Y es que sindicalmente ELA y LAB están en la misma onda."El actual momento requiere un sindicalismo de contrapoder y un sindicalismo abertzale fuerte".Para ello proponemos "una mayor capacidad de confrontación en los centros detrabajo"."Hay que socializar los conflictos buscando la solidaridad del resto de la clase trabajadora" nos propuso Garbiñe Aranburu quien nos habló el año pasado de la "primavera roja" mientras ELA proclamaba el fin definitivo del período estatutario.No hay más que ver los informativos de ETB para darse cuenta que no invento nada.Es la huelga por la huelga,la conflictividad por la conflictividad, la manifa por la manifa. Y no es que nadie no proponga la justa defensa de los intereses de los trabajadores,ni mucho menos esa foto de la Casilla con una ELA correa de transmisión del EAJ-PNV,aunque foto parecida y puño en alto las vemos en los congresos y manifestaciones de Bildu.Allí están siempre ELA y LAB.Normal.A ELA solo le queda del PNV las tres letras de la sigla que el jelkidismo fundó, tras vaciar su contenido en maniobra típica de esa izquierda dogmática que busca compañeros de viaje para dejarles en los huesos.Lo estamos viendohoy con la fagocitada EA en Bildu.

El presidente de Cebek, Iñaki Garcinuño, en su última rueda de prensa al frente de la patronal de Bizkaia, hace quince días, mostró su preocupación por este clima que en el fondo va en contra de los intereses de los trabajadores solicitando acuerdos para minimizar los efectos de la crisis.Que se sepa son los empresarios los que crean puestos de trabajo en este país, salvo los de los delegados sindicales,sin que tengan el menor eco sus observaciones económicas en los medios públicos.

Garcinuño, que dejaba la presidencia de Cebek en favor de Carolina Pérez de Toledo, señaló que las decisiones de estos sindicatos se toman en las cúpulas de las centrales sin pensar en los trabajadores. "Las relaciones laborales vascas están sometidas a tantos intereses supraempresariales que un problema en una empresa, por pequeño que sea, puede convertirse en parte de una estrategia nacional de mucho mayor calado, y así es más difícil solucionar el pequeño problema. El marketing, las elecciones sindicales, los objetivos políticos y la demagogia en los discursos acaban dominando el escenario", dijo en un contexto en el que es cuando "más se necesita el acuerdo y el consenso, cediendo todos parte de nuestros objetivos para lograr un bien superior". Sin embargo, según insistió, estos sindicatos "abandonan los órganos paritarios para decidir sobre seguridad en el trabajo, se menosprecia el dialogo social y   se juega a ser un partido político sin pasar por las urnas. Esta es una parte de la realidad laboral que vivimos".Es el sindicalismo de contrapoder que denunciamos con el que éste país no saldrá adelante.
Vivimos momentos turbulentos,de gran desorientación y de gran desinformación.Ojalá la nueva presidenta de Cebek sea tan clara como Garcinuño en su despedida. Como lo fue el Vicelehendakari Erkoreka cuando dijo que creía inimaginable que la campaña contra la ertzaintza y el PNV "no cuente con la aquiescencia de la Izquierda Abertzale".En su opinión "la animosidad de la Izquierda Abertzale hacia algunas instituciones básicas y de autogobierno les inhabilita para asumir las riendas del gobierno vasco pese a reivindicarse como alternativa".O las de la portavoz de la Diputación de Gipuzkoa, Eider Mendoza, que consideraba inaudito que se haya perdido la oportunidad de contar en Azpeitia con la creación de 700 puestos de trabajo en un territorio industrial,recordando que estaba en la mano del ayuntamiento la posibilidad de poner en marcha este proyecto defuturo.O lo dicho sin pelos en la lengua por la Consejera Arantxa Tapia que expresó el martes pasado "malestar,tristeza y bochorno" por el comportamiento del ayuntamiento de Azpeitia que había actuado como un "nuevo rico" acusando a la alcaldesa Nagore Alkorta de EH Bildu de mentir y de echar balones fuera haciendo dejación de su responsabilidad municipal".Hablar claro es fundamental.

Los pequeños empresarios, la población de Azpetia, la gente normal que quiere que Euskadi progrese y vivir en paz tiene que saber que la política es diferenciación y que con actitudes propias de los herederos de quienes enviaban el llamado "impuestorevolucionario" que aventó cientosdeempresarios de nuestro país,o que muy cerca mataron a Inaxio Uria sin todavía condenar el asesinato, y a los que no les importa cargarse 700 puestos de trabajo y siguen como en los años sesenta esperando llevar a cabo la revolución pendiente,siguen empecinada como la alcaldesa de Azpeitia a la que no le importa mentir ni salir de su dogma en beneficio del pueblo que representa y ante eso,poco sepuede esperar,mejor dicho,nada.Actúan como en el Puerta a puerta.Ante eso la gentetiene que saber cuál es el modelo industrial cubanizado de Sortu. Un talante dogmático y autoritario que les impide conectar con la realidad y atender las necesidades de trabajo de la juventud.

De ahí que nos preguntemos si con este sindicalismo de contrapoder y con este dogmatismo absurdo un país moderno puede salir de una crisis como la que estamos viviendo.¡Claro que se puede pero jamás con estas recetas!.Por eso cargan obsesivamente contra el PNV y el "mito de su gestión".

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