“Fue en defensa propia, señor juez. Puede tomar como prueba de lo que digo mi declaración anterior al partido. Verá usted que hablo de un problema de fondo. Y es que, después de tantas semanas sin competir, los chicos se me han quedado sin chispa, han perdido la intensidad, extrañan la pelota, van y vienen como los repartidores de Amazon, no me dan tres pases seguidos... Podía cambiar a los once pero me quedé a medio camino. Señor magistrado, yo le pido comprensión por la actuación de ayer porque todas las temporadas me viene ocurriendo lo mismo. Unas veces es por mi culpa y otras por la de ellos. En este punto le pediría que tomara declaración a Braulio Vázquez, mi cómplice. Verá que no le miento. Ya confesé ante ese otro severo tribunal que es la prensa que se juntaban muchas cosas antes de este partido: el estado físico de algunos chicos, la falta de concentración, la mala aplicación de la táctica. ¿Qué hubiera hecho usted en mi lugar?
Osasuna: Un punto en el alambre
Nosotros decimos que en el fútbol hay puntos de inflexión y yo buscaba obtener un buen resultado, básicamente no perder, que nos permitiera afrontar con otras sensaciones los dos siguientes partidos contra Mallorca y Elche. Aunque no sé por qué le cuento esto si no sé si es aficionado al fútbol... El caso es, le decía, que yo había estudiado detenidamente el modus operandi de mi rival. También lo avisé: equipo vertical, poderío físico, balones a la espalda para sorprender a nuestros defensas... Confieso que lo planeé todo con detenimiento. Tenía estudiados todos los detalles y por si fallaba algo puse a mi portero como último recurso. Hay que rozar la perfección para salir vivos de allí, les dije a mis chicos y a los de la prensa, y eso nadie me lo puede reprochar.
¿Que el método no fue de guante blanco..? Se trataba de obtener un beneficio mayor y a largo plazo. Solo por eso es para darse por satisfecho. Le hemos robado un punto a un equipo que suele distraernos a algunos chavales de la cantera todos los años: no vamos a hablar aquí de lo que es justo o no. Mire señor juez, tengo que decir en mi descargo que reclute a un chaval inexperto para este compromiso. Y es que también me acusan de no arriesgar con los chicos de la casa: esta vez lo he hecho y el muchacho ha respondido. Soy de los que piensa que estas cosas hay que hacerlas con calma, dar tiempo al tiempo, madurar sin presión.
Ya verá como vine alguien a decirme que a los chavales que despuntan hay que ponerlos y que sean ellos mismos quienes defiendan en el campo si valen para esto o no. La gente es así. Estoy seguro de que muchos criticarán nuestra actuación, dirán poco menos que cometimos un delito contra el fútbol porque no metimos ni una sola vez el balón entre los tres palos: pero pudimos haber culminado con éxito nuestro plan en el último minuto. Así que pido benevolencia; tenga en cuenta además nuestra reputación: somos un grupo que está entre los ocho mejores y en la ciudad de nuestros rivales decían que este era un duelo por Europa. Vuelvo a mi declaración del domingo para a asumir que tenemos que mejorar. Ese es mi compromiso y el de mis chicos. No tengo nada más que añadir. Me declaro inocente”.