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El Gobierno de Navarra, en el aire

Las abismales diferencias entre PSN y Geroa Bai en cuanto al reparto de responsabilidades en el próximo Ejecutivo foral bloquean la negociación, ahondan en la desconfianza y complican la reelección de Chivite

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Navarra ha entrado en el mes de agosto sin tener en absoluto definidas las alianzas parlamentarias para la conformación del próximo Gobierno. Lo que parecía que iba a ser poco más que un trámite –renovar el acuerdo entre las tres formaciones que han compartido el Ejecutivo en la pasada legislatura– se ha convertido en un espinoso camino en el que han aflorado las desconfianzas y la falta de entendimiento. A día de hoy, las diferencias entre PSN y Geroa Bai para compartir responsabilidades de gobierno son abismales. Todo obedece a que, desde que se conoció el escrutinio electoral, los socialistas advirtieron de que no se podía repetir un gabinete con el mismo reparto de carteras. Argumentaron que hay dos socios (PSN y Contigo-Zurekin) que mantienen el número de escaños que tuvieron en 2019, mientras que Geroa Bai ha perdido dos de los nueve que tenía. Una conclusión que Geroa Bai no comparte, habida cuenta de que entiende que en el Gobierno anterior fue muy generosa en la distribución de las consejerías, dado que el PSN, con 11 escaños, se quedó con ocho departamentos y la presidencia, mientras que Geroa Bai, con 9 parlamentarios, sólo tuvo cuatro, además del senador autonómico y la presidencia del Parlamento. Las sospechas de que los socialistas querían restar mucho peso a la coalición nacionalista quedaron de manifiesto desde el inicio de las negociaciones, hasta el punto de que Geroa Bai se ausentó en dos de las reuniones, ya que no le parecía pertinente avanzar en el acuerdo programático sin resolver de antemano las funciones que tendría cada uno en el Ejecutivo. Algo que, sin embargo, el PSN no vio prioritario. El problema, por lo tanto, quedó aplazado, pero no resuelto y ahí sigue solo que todavía más enquistado. En esta tesitura, Geroa Bai ya dejó ayer claro que no formará parte de un gobierno en el que sea despojado de la mayoría de las funciones que ha venido desempeñando y emplazó al PSN a modificar su planteamiento o a buscar el apoyo de EH Bildu. Un escenario que complica la reelección de María Chivite y deja el Gobierno en el aire, pero que todavía puede ser reversible. Hasta el 28 de agosto hay tiempo para reconducir la situación si se quiere evitar la repetición electoral. La pelota queda ahora en el tejado del PSN, que sigue enrocado en la idea de ganar peso en el Gobierno a costa de su socio.