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Alicia Ezker

Dime cómo viajas...

Dime cómo viajas...PIXABAY

Hace unos días, junto a una publicidad de una marquesina que anunciaba en Bilbao vuelos a Baleares a 19 euros, una mujer mallorquina que lo vio escribió debajo “y alquileres de pisos a 1.900 euros”, pidiendo a quien lo leyera que mejor no viajara a las islas por el momento. Es un mensaje que ha circulado por las redes y que resume la saturación que el turismo está provocando en muchas zonas, cuya sostenibilidad es imposible. Lo que debería ser un sector estratégico y bien recibido por vecinos y vecinas se ha convertido en una amenaza que está acabando con la identidad y el modo de vida de muchas zonas en todo el mundo. Ciudades y pueblos en las que ya hay más pisos turísticos que pisos en alquiler como vivienda, en donde los centros históricos son un desfile constante de turistas llegados de todas partes deseando lograr el punto más céntrico, buscando la caja de las llaves, móvil en mano, mirando la aplicación para dar con el restaurante que mejores comentarios tenga y colapsar los mismos sitios. En esta sensación de cambio constante y celeridad en la que nada es lo que era, viajar tampoco lo es. Dime cómo viajas y te diré cómo eres. Por no hablar de la impotencia de no saber cuál es el valor real de las cosas con precios a merced de la demanda. Un vuelo no debería costar un día 19 euros y al siguiente 100. O 20 si es low cost y más de 200 si optas por una aerolínea convencional, o una cantidad cuando empiezas la compra y otra mucho más alta cuando la terminas. Mención aparte la multa a varias compañías de “vuelos baratos” por los abusos por el equipaje de mano, por cobrar por maletas que caben en cabina y obligarte a ir casi con lo puesto. Lo mismo pasa cuando entras a ver un alojamiento y de un día para otro sube y baja el precio. Y resulta que cuanto más buscas más se encarece porque el ordenador o el móvil ya registra que quieres ir a ese destino. Y se genera una nueva modalidad de pasar el tiempo, la de estar horas ante la pantalla a la caza del precio más bajo. Como si eso fuera lo principal, en lugar de pensar un poco más antes de darle al click en las desventajas de este modo de movernos por el mundo, del que de alguna manera todos formamos parte. Porque detrás de esos falsos chollos se esconde toda una maquinaria que nos está llevando a un modelo insostenible de turismo masivo. Revertirlo nos implica a todos y todas. Y el verano está a la vuelta de la esquina.