Finalizado el puente-acueducto del que han disfrutado miles de personas en Navarra, toca hoy el regreso a la normalidad. Una rutina que tiene mucho de vuelta a la cruda realidad a nada que nos detengamos un poco en analizar las noticias que se han generado estos días. En cuanto a lo que afecta al bolsillo, hemos conocido que la vivienda se ha encarecido más del 10% solo en el último trimestre, que la cesta de la compra cuesta hoy un 18% más que hace dos años, que el precio de la luz se incrementó otro 18% en noviembre y que los combustibles siguen apuntando al alza. Si miramos a nuestro entorno, el panorama no pinta mejor. Francia no es capaz de superar la inestabilidad política después de la moción de censura que se llevó por delante al efímero primer ministro. Una crisis, la del país galo, que afectará a nuestra economía como también pende sobre nosotros la amenaza de la que sufre Alemania. Por no mencionar a Oriente Próximo, donde la caldera ha implosionado ahora en Siria con la sorpresiva caída del régimen de El Asad, que incrementa la incertidumbre en la región más convulsa del planeta. Pero no es cuestión de deprimirse. Tenemos a la vuelta de la esquina el periodo navideño que también incluye días de asueto y excesos. De la cuesta de enero y de la meteorología ni hablamos. Ya habrá tiempo de hacerlo mientras el personal sigue disfrutando como si no hubiera un mañana llenando restaurantes y el Arena varias veces cada fin de semana.
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