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Bog@ndo por la red

Ocultar la verdad

El único consuelo para las familias de las víctimas de Adamuz es que, en esta ocasión, sí sabremos las causas. Hay involucradas demasiadas partes

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Ocultar la verdad

Mientras escribo estas líneas, el informe preliminar apunta a una rotura de la vía previa al paso del tren Iryo como causa del accidente de Adamuz. Han sido ya varias las veces que me he encontrado con el mensaje de que cabe esperar una investigación rápida y eficaz porque Hitachi es quien fabricó el tren y es japonesa. Gente seria y fiable. Escribe Juanma López en X: “El único consuelo para las familias es que en esta ocasión sí sabremos las causas, sean las que sean. Hay involucradas demasiadas partes. Ésa es la principal diferencia con la pandemia y la DANA. No podrán ocultar la verdad”.

El truhán

Antes de Adamuz, lo que se estaba llevando el protagonismo era la denuncia de dos mujeres contra Julio Iglesias por agresión sexual y trata. Por desgracia, esto lo hemos visto ya muchas veces: Dinero y fama parecen venir con una pátina de inviolabilidad. Además de la marabunta que ha salido en defensa del “cantante más universal de todos” (Díaz Ayuso dixit), quien cantaba aquello de ‘soy un truhán’ publicaba unos mensajes que no son el lavado de imagen que esperaba. Como escribe la periodista Pilar Eyre, “se ve la sumisión humilde, el miedo, la inmolación ante el señorito que, desdeñoso, ni les contesta”.

El odio

No, no vamos a salir mejores como sociedad de cada tragedia. Basta ver la cascada de reacciones cada vez que se produce una nueva para comprobarlo. Supongo que es inherente a la condición humana, ésa que tiene al odio como algo tan enraizado que, mientras los ultras habituales lo siguen agitando, la pregunta ya no es cómo extirparlo, sino por qué seguimos creyendo que es posible: “La mitad de la población española confiesa odiar a alguna persona o colectivo” (Ctxt), según la encuesta “Mapa de odios” de 40 dB. No hablamos de algo marginal ni residual, sino de algo estudiadamente cultivado.

Idiotas y orfebres

La motivación es transparente y el mecanismo, diabólico: Una sociedad polarizada es más fácil de controlar. Se indigna más y traga mejor todo tipo de bulos y maledicencias intencionadas. Y, para eso, nos quieren idiotas. Sólo así pueden colar su mensaje, así que eso es lo que fomentan. Pienso en todo ello con este tweet de Borja Barba: “Suelo intercambiar emails en todo distendido con un abogado, ya lógicamente retirado, de 96 años. Y es increíble el cuidado, casi diría mimo, que aplica a su redacción. Cómo escoge cada palabra con una minuciosidad de orfebre. Y que eso se esté perdiendo…”

El dictador

“Algunos me han dicho que soy un dictador, pero hay veces que necesitas un dictador”. Sí, lo ha dicho Donald Trum, quién si no. No tenía suficiente con el discurso para la vergüenza que pronunció en Davos, plagado de mentiras, manipulaciones y faltas de respeto a algunos mandatarios comunitarios. Todo se la pela y no desaprovecha una oportunidad para dejar claro que, efectivamente, así es. En vista de que su lenguaje es el de la amenaza y que lo único que le duele es el bolsillo, habrá que hablar su mismo idioma. En Groenlandia ya han empezado: “Crece el uso de apps para boicotear productos de EEUU” (La Nación).