La renaturalización urbana es necesaria. Hoy existe un amplio consenso en que las ciudades necesitan más verde, más sombra y más espacios capaces de amortiguar los efectos del cambio climático. Desde el Colegio Oficial de Biólogos, y como colectivo profesional diverso y plural, llevamos años defendiendo este enfoque y colaborando, cuando se nos ha solicitado, en iniciativas que avanzan hacia ciudades más habitables.
Precisamente por eso resulta necesario explicar a la ciudadanía qué implica renaturalizar desde la biología de ecosistemas y por qué, según la evidencia científica, el plan anunciado para la avenida de Gipuzkoa genera una preocupación técnica legítima entre los y las profesionales de la Biología.
Renaturalizar no consiste simplemente en plantar más ni en elegir especies por su rapidez de crecimiento o su valor estético. Renaturalizar significa recuperar funcionalidad ecológica: usar plantas adaptadas al entorno, capaces de interactuar con la fauna local, de sostener a los polinizadores y de integrarse de forma estable en el ecosistema urbano.
¿Qué ocurre si se escogen mayoritariamente especies no autóctonas o exóticas? Nuestros polinizadores, muchos de ellos especializados, no pueden realizar correctamente su función y se produce un desequilibrio. El verde está ahí, pero la naturaleza deja de funcionar como tal. No todas las especies exóticas están prohibidas, pero los y las profesionales de la Biología no trabajan únicamente con listados legales, sino con décadas de conocimiento científico. Que una especie no esté prohibida no significa que sea la más adecuada cuando existen alternativas autóctonas más seguras y eficaces. En gestión ambiental existe una pregunta clave: ¿tiene sentido asumir riesgos innecesarios cuando hay opciones mejores?
Otro de los argumentos utilizados es la necesidad de actuar rápido frente a la isla de calor urbana. Pero rapidez no es sinónimo de eficacia. Las especies autóctonas también generan sombra y regulan la temperatura, y lo hacen de forma compatible con la biodiversidad local. Utilizar la urgencia climática como justificación para soluciones rápidas pero poco rigurosas puede generar problemas estructurales en pocos años.
El problema, por tanto, no es una avenida concreta, sino el modelo que se aplica. Seguir entendiendo la naturaleza urbana como un elemento decorativo, en lugar de como una infraestructura ecológica, es una oportunidad perdida.
Cuando el colectivo profesional de la Biología plantea estas cuestiones no lo hace desde la confrontación, sino desde la responsabilidad. Las decisiones que se toman hoy condicionan la ciudad —y a quienes la habitan— durante décadas.
Queremos una Pamplona más verde, más fresca y más viva, también dentro de 20 años, sin coste añadido.
Porque la ciencia no va de tendencias u opiniones. Va de evidencias.
Comisiones de Ciudades Verdes y de Cambio Climático del Colegio Oficial de Biólogos.
Secretaria del COB*