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Mesa de Redacción

Ana Ibarra Lazkoz

Tratar el miedo

Tratar el miedoCEDIDA

Primero pensaron que era anemia. Cansancio, migrañas, palidez. Algo que explicara por qué una adolescente de 15 años ya no podía levantarse del sofá. Pocos días después llegó la palabra que cambia cualquier rutina familiar: leucemia. A partir de ahí el tiempo se mide distinto: ingresos, transfusiones, quimioterapia y efectos secundarios. Mientras fuera todo continúa, la normalidad pasa a ser una analítica correcta o una noche sin fiebre. La vida se reduce al hospital.

Y, muchas veces, lo más difícil no es solo el tratamiento, sino la incertidumbre: el miedo permanente a que algo vaya mal. Han pasado nueve meses. No significa que todo haya terminado para Irune Pain pero sí que algo ha cambiado. El tratamiento está en fase de mantenimiento y las visitas se han reducido a una cada dos semanas. Vuelven gestos sencillos: salir un rato, cansarse menos, empezar a hacer planes.

El miedo no desaparece, pero convive ahora con cierta calma. También ayuda el apoyo recibido: el acompañamiento del Hospital Universitario de Navarra, la labor de Adano y la presencia constante de familiares y amigos. Regresan los proyectos cotidianos: terminar el curso, pensar en el bachillerato artístico, imaginar el verano y volver a la playa de Aguadulce. El cáncer infantil existe y es duro, pero cada vez más niños y niñas salen adelante.

En Navarra la supervivencia ronda el 85%, y detrás de ese dato hay meses difíciles, paciencia y acompañamiento, pero también avances médicos reales. Cuando el miedo empieza a pesar menos que la esperanza, vuelven los planes. La vida...